7 tips de meditación para principiantes

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La meditación tiene tantos beneficios a nivel físico, mental y espiritual que podríamos decir que es casi una necesidad para la vida actual, especialmente porque la mayoría de la población mundial está ubicada en las ciudades, donde las condiciones de vida y trabajo provocan estrés en las personas. De alguna manera el estrés es lo opuesto de la meditación, pues también tiene una serie de efectos negativos a nivel físico, mental y espiritual. Los síntomas del estrés pueden ir desde una alteración en los ciclos de sueño y vigilia y la digestión hasta irritabilidad, incapacidad para controlar nuestras emociones y pensamientos, dificultad para concentrarse y problemas de memoria. La meditación ayuda a aliviar todas esas cosas, además de brindarnos un conocimiento invaluable sobre nuestra mente y su funcionamiento. Sin embargo, cuando estamos empezando puede ser un poco complicado quedarnos quietos sin hacer  nada. Estos son algunos tips para ayudarte a dar tus primeros pasos en la meditación:

1. Inténtalo durante 2 minutos

Plantéate empezar con 2 minutos al día durante una semana; luego aumenta otros 2 minutos la siguiente semana. Si sigues el plan estarás meditando 10 minutos al día al cabo de un par de meses, y poco a poco te será más fácil. Lo importante es no ceder a la resistencia.

2. Pon atención a tus sensaciones

Centra tu atención en cómo se siente tu cuerpo, cuál es tu estado mental y simplemente nótalo. No luches contra él, no intentes cambiarlo. Sólo respira y permanece como un testigo de tu existencia.

3. Cuenta las respiraciones

Ya que estás sentado en una posición estable y has notado el estado de tu cuerpo, mente y emociones, enfoca tu atención en la respiración. Cada que inhales cuenta, y luego déjate experimentar las sensaciones de tu respiración entrando y saliendo del cuerpo. Cuando llegues a 10 respiraciones, empieza otra vez. Si te das cuenta de que te distrajiste después de las primeras dos no te preocupes, sólo comienza de nuevo y continúa hasta que llegues a 10.

4. No te recrimines por las distracciones

Cuando se empieza a meditar es normal distraerse con los pensamientos. Cuando notes que ya estás pensando o preocupándote otra vez no te enojes, no te recrimines, no te frustres. Sólo calla y comienza a contar de nuevo, al tiempo que te concentras en tu respiración.

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5. No te preocupes

Si te sientes tenso, incómodo o distraído no te preocupes, sólo alégrate de haber empezado esta práctica. La preocupación sólo activa el estrés, el cual es innecesario cuando meditas.

6. No luches contra los sentimientos negativos

Por un momento imagina que estás mirando el cielo y las nubes en un día de viento y entonces ves cómo las nubes cambian de forma, se mueven, se alejan y llegan nuevas, pero no intentas cambiar nada, sólo observas. Tus pensamientos y sentimientos son como esas nubes. Contémplalos sin elaborar en ellos; no crees historias. Respira sin rechazar ni aprehender nada.

7. Comprométete

Para lograr resultados, es necesario que te comprometas contigo mismo a hacerlo. No pienses en ello como una obligación, piénsalo como un acto de bondad.

Con información de Zen Habits
Fuente: harmonia.la

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Despertando a la realidad, a la vida, para Ser quien he venido a Ser – TerapiaDirecta

Despertando a la realidad, a la vida, para Ser quien he venido a Ser.

Tardé en entender el significado de ese cúmulo de sensaciones que parecían no tener nada que ver conmigo, tardé en darme cuanta que me buscaban para que compartiera los mensajes que ellos no podían trasmitir. Tardé en entender que los seres del mundo espiritual saben quien les puede ver, oír, o sentir.

No era consciente de todo eso, hasta que la vida me sacudió con un accidente de tráfico que me dejó en coma.
No recuerdo nada de ese periodo en el que me separé de mi cuerpo para recibir toda esa información que me ayudaría a entender quien Soy y que venía a hacer a este mundo. Lo que sé es que al regresar lo entendía todo, el porque de la vida y de la muerte. Y no solo lo entendía de mi, si no de todos los que se ponían en frente mio. Sin saber porqué sabía la vida de la persona, sin conocerla de nada. Sabía sus miedos, sus debilidades, sus bloqueos, y sabía que debía decirle a esa persona para que entendiera sus limitaciones y así liberarse de ellas.

Algunas veces hablando con algún amigo, me daba cuenta que no era yo quien le hablaba y mientras, podía dedicarme a pensar  << Qué estoy diciendo? Cómo se yo todo eso? Yo no soy consciente de saber todo esto que estoy explicando>> Era como si alguien estuviera hablándole a través de mi, y al mismo tiempo yo podía pensar en mis cosas, era algo muy extraño.

Cuanta responsabilidad para alguien como yo, una persona solitaria, que cuanto mas conocía a la gente, mas le apetecía estar solo, en silencio, disfrutando de la tranquilidad que habitaba en mi.

Entendí, que mi misión tenia que ver con las personas, que debía hablar con ellas, sobretodo con las que no eran capaces de ver o  entender que pasaba en sus vidas. Gente que arrastraba personas de otras vidas, a quienes no podían ver ni soltar, familiares a los que lloraban y no dejaban partir. Arrastramos energías que se alimentan de nuestra rabia, de nuestra tristeza… de nuestros miedos… y les interesa que sigamos sintiéndolo. Si nos prestamos atención encontraremos la solución, que está en identificarlo, soltarlo y así seguir disfrutando de quien somos, sin interferencias.

No huyas de lo que sientes, préstale atención y así podrás entenderlo, saber de donde viene, como te afecta. Si estás triste, no huyas de esa tristeza, siéntela! es tuya, acéptala como tuya y llora, chilla, pero no la ignores. En el momento que la aceptes como tuya, ya podrás modificarla, transformarla, por que será tuya, y tendrás el poder sobre ella.

No podemos vivir la vida de nadie mas que la nuestra, es la única que nos pertenece. No somos nadie para decirle a otro como debe vivir la suya. Para poder hacerlo, antes, tenemos que hacer nuestra vida perfecta, y cuando lo sea, entendemos que ya no hace falta juzgar a nadie, porque todos somos perfectos, con nuestros fallos, nuestros defectos.

Solo nuestra vida nos pertenece, y cuando sabemos que todos somos uno, lo entendemos y lo integramos podemos conectar con nuestro Yo profundo, nuestra esencia, nuestra magia. Yo soy otro Tú.

Si tu estás bien, yo estoy mejor.
Me interesa que estés bien, cuanta mas gente esté bien, mejor estaré Yo.
Estamos conectados.

Gracias por leerme.
Juntos estamos creando un mundo mejor.

Gracias.
Eugeni,
TerapiaDirecta.com