ACTIVA TU TERCER OJO DE MANERA FÁCIL

El tercer ojo está situado en la frente, justo en el medio y justo por encima de las cejas. Es la puerta de entrada a la capacidad psíquica; el conducto a todo lo que no se ve por nuestros ojos físicos.

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Este ojo tiene un componente tangible en la forma de la glándula pineal, que es una parte importante de todo el sistema endocrino. Esta glándula produce melatonina, la hormona que facilita el sueño. Es pequeña pero poderosa. Sólo es del tamaño de un guisante verde, pero la glándula pineal regula el sueño y los ciclos de vigilia. Se corresponde con el concepto intangible pero muy significativo del tercer ojo psíquico y se encuentra justo en el centro del cerebro.

En la mayoría de las personas, el tercer ojo está latente, ya que no solemos usarlo. En consonancia con el concepto de “usarlo o perderlo”, el tercer ojo no estará activo y fuerte a no ser que fuese utilizado con regularidad, al igual que cualquier otro músculo o sistema en nuestro cuerpo. Si ha estado dormido durante mucho tiempo, hay pasos que se deben tomar con el fin de despertar primero, y luego fortalecer esta capacidad latente.

Unas actividades fáciles de practicar, pueden revivir este poder de “ver más allá”. No se necesita ningún equipo costoso, clases o talleres para activar el tercer ojo en el sistema psíquico de la manera en la que estaba destinado a ser. Incluso personas muy ocupadas pueden dedicar un poco de tiempo cada día para hacer un poco de esta fácil práctica, pero eficaz. Sólo tienes que dedicar veinte minutos por día para activar esta importante puerta de entrada a lo invisible.

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Yoga

El yoga se ha practicado durante miles de años y originalmente fue destinada como una actividad puramente espiritual. Hoy en día, son muchos los que todavía lo ven como tal, pero también es una forma muy popular de hacer ejercicio y se ofrece en los gimnasios y clases de forma rutinaria.

Considera la posibilidad de recuperar el yoga como un viaje personal al aprovechar su poder para abrir el tercer ojo.

El Yoga equilibra el cuerpo y masajea suavemente los órganos internos. A través de este masaje, el cuerpo se desintoxica y limpia.

Cuando estás en equilibrio, todos los sistemas están relajados y comienzan a funcionar en óptimas condiciones. Mientras esto ocurre, los poderes latentes son libres para despertar porque se gasta menos energía en “mantener las cosas funcionando.” A medida que las operaciones se vuelven más automatizadas, una cantidad mucho mayor de la energía fluye hacia los sistemas inactivos y les permite activarse.

Piensa en un coche. Cuando todo en el coche se ha optimizado, todos los sistemas funcionan correctamente. Si se ha desalineado algo, como una línea eléctrica, entonces muchas cosas pueden dejar de funcionar. Arreglas el coche, y todo funciona de nuevo. El cuerpo también es una máquina, y mantenerlo funcionando sin problemas es esencial. El Yoga es la manera perfecta de dejar al tercer ojo que vaya despertando.

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Meditación

La meditación es una forma muy activa de aprovechar el tercer ojo. A través de la meditación, el enfoque directo se coloca en el ojo y señales específicas son enviadas para activarlo.

Te proponemos una buena meditación para empezar: Comienza con los ojos cerrados, y liberando cualquier tensión en el cuerpo. Toma diez respiraciones profundas, reteniendo el aire cada cinco segundos. Con esto se reduce la frecuencia cardíaca y alinea las glándulas para un estado de relajación. Ahora, visualiza el interior del estómago bañado en luz hermosa de limpieza y coloca la mente consciente allí. Una pequeña escalera aparece en el medio, y la conciencia comienza a ascender como la luz de curación y la sigues. Subiendo lentamente, continuas respirando de una manera relajada, llenando los pulmones a la capacidad normal, pero no al sobreesfuerzo. Toma nota de todos los sistemas internos. Cuando se alcanza el corazón, la luz lo rodea, se fortalece. A medida que la luz y la mente consciente continúan su viaje a través de la garganta y en la cabeza, la respiración debe ser totalmente relajada, lenta y regular. Ahora visualiza el tercer ojo. Está cerrado. La luz y la conciencia están frente a él y le saludan. Trata de decir “aquí es donde mi mente consciente e inconsciente se reúnen.” A medida que se repite esa frase, te imaginas la apertura del tercer ojo poco a poco, hasta que esté completamente despierto. Siéntate en este momento el tiempo que necesites para sentir que la mente consciente e inconsciente se integran. Poco a poco abre los ojos físicos, seguro en la constatación de que se activa el tercer ojo.

Fuente: ayurvedatibetano.es

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Glándula Pineal: ” El secreto de nuestro tercer ojo es uno de los mayores encubrimientos de la historia humana”

la-glandula-pinealEl tercer ojo está vinculado al conocimiento y el despertar de la conciencia, este símbolo está presente en grandes cantidades en las antiguas culturas del mundo. Muchos de ellos han adaptado su representación y su nombre, pero su significado subyacente se mantuvo intacto.  El tercer ojo está vinculado al conocimiento de uno mismo, la esencia espiritual del ser humano y se utiliza incluso como un emblema de la “start” en estos temas.

El descubrimiento de este símbolo en todos los rincones del planeta parecen demostrar la existencia de una disciplina / sola religión, en el pasado distante, que habría transferido este conocimiento a las diversas culturas del mundo.

La gran pregunta es: ¿Por qué ahora las grandes religiones participan en el encubrimiento de tales doctrinas que ha sido muy publicitadas en el pasado?

Mira el video para aprender más:

Fuente: despiertavivimosenunamentira.com

La Extraordinaria Glándula Pineal

[…] su apertura concede el acceso a una sabiduría infinita, es la puerta a la que los genios acceden, el portal que los místicos y esotéricos conocen como el acceso a la iluminación total […]

La glándula pineal (epífisis) se encuentra justo en medio del cerebro, situada en la parte posterior de este órgano, a la altura del entrecejo, mide apenas cinco milímetros de diámetro, esta rodeada por una fina arenilla y conformada por un pequeño tejido rojo-gris. Su nombre de alguna forma esta asociado a la palabra piña por su gran parecido con esta fruta. El centro de la Glándula Pineal contiene agua, y es curioso notar como es en esta parte del cuerpo donde existe la mayor concentración de fluoruro que en cualquier otra parte del cuerpo (mas de 300ppm). El agua que contiene la glándula pineal se calcifica con el paso del tiempo.
Dios sumerio (Anunnaki) ofreciendo una piña, la cual representaba la Glándula Pineal.

La pineal es una glándula con funciones biológicas muy interesantes, esta íntimamente relacionada con los órganos sexuales pues secreta ciertas hormonas que regulan el progreso, evolución y desarrollo de dichos órganos. Una vez que se ha logrado el total desarrollo y maduración de estos órganos, la glándula pineal degenera en un tejido fibroso incapaz de secretar hormonas. Esta glándula también es la encargada de secretar melatonina cuando no hay luz, la cual es una hormona que puede influir cuando te da sueño por las noches o te despiertas por la mañana (esta relacionada con los ciclos de vigilia y sueño). La melatonina es, además, una hormona antioxidante, aunque en cantidades excesivas en el cuerpo puede resultar cancerigena.

Además, por medio de un ganglio, la pineal está unida a la retina, tan pronto como la luz penetra por los transparentes párpados, o cuando la luz llega a la retina, se produce seratonina, cuando no la hay, como se explica anteriormente, produce melatonina. Es por eso que se considera esta glándula como parte del sentido de la vista, convirtiendo la información lumínica en secreción hormonal. Aumenta, por otro lado, la síntesis proteica cerebral, como también aumenta la producción y liberación de dopamina. Como consecuencia, se puede esperar un aumento de hormona de crecimiento y disminución de TSH y prolactina (PRL).
Funciones biológicas de la glándula Pineal
  • Controla el inicio de la pubertad.
  • Es un interruptor que sirve para modular la intensidad de funcionamiento de todos los centros neuroendocrinos hipotalámicos
  • Armoniza el sistema vegetativo con el medio ambiente a través de la vista, y quizá también del resto de los sentidos.
  • Relacionada con los ritmos de vigilia y sueño. Induce al sueño.
  • Es probable que regule los ritmos circadianos.
  • Previene una calificación prematura en la infancia, al evitar las síntesis esteroideas, favoreciendo el crecimiento óseo indirecta y directamente a través de la DA y GH.
Flujo de pensamiento y glándula Pineal
Desde hace más de 2000 años que se conoce la existencia de la epífisis o pineal. Galeno en el siglo II, escribió la fascinación de los griegos ante esta glándula, concluyendo que la pineal tenía la función de válvula reguladora del flujo del pensamiento. Descartes, 15 siglos después, expresó que las sensaciones percibidas por los ojos son captadas por la pineal y de ahí parten hacia los músculos para producir respuestas adecuadas, un conocimiento que actualmente es aceptado.
Perspectiva filosófica y esotérica de la glándula Pineal
La pineal también se conoce como el asiento del alma, así la llamó René Descartes, quien propuso que la pineal era una especie de puerta que conectaba el cuerpo con el alma. En el oriente se afirma que es un tercer ojo atrofiado. En la India, los Yoguis aseguran que la glándula pineal es la ventana de Brahama, el ojo de diamante, es donde se halla la conexión al loto de los mil pétalos situado en el séptimo chacra.
En el oriente, existen prácticas especiales para activar, hacer florecer o dar apertura a esta importante glándula. Los monjes tibetanos la asocian con el centro de la clarividencia y de la intuición, de la inteligencia y creatividad suprema, cualidades extraordinarias con las cuales el ser humano ha roto conexión provocando que se hayan ido atrofiando con el tiempo.
La pineal se asocia al sexto chakra o sello (el de la visión). Éste es el chakra del dominio, dónde se alcanza la integración de la personalidad, es aquí donde se desarrolla el sentido de la intuición y donde se conecta uno con una dirección divina. Se le llama tercer ojo porque este chakra ve más que los dos ojos. Este sexto sello está protegido por el tálamo que es, se puede decir, una sección de interruptores y switches. Existen prácticas y ejercicios orientales para activar la glándula pineal y poder tener acceso al poder supremo que esta glándula guarda.
Cuando la pineal comienza a entrar en apertura, o florece, los interruptores (o el talamo) “se encienden” y permiten que la mente subcosnciente fluya al lóbulo frontal o a la mente consciente. Cuando esto sucede, se puede decir que la persona es un “iluminado“.
La pineal es considerada por las filosofías orientales como un verdadero dispositivo natural dentro del cuerpo que es capaz de conectar nuestra mente y cuerpo con el universo, está asociada con el séptimo chakra (chakra de la coronilla o de los mil pétalos), su apertura concede el acceso a una sabiduría infinita, es la puerta a la que los genios acceden, el portal que los místicos y esotéricos conocen como el acceso a la iluminación total, la pineal es la puerta que permite conocer lo desconocido, acceder a otras vidas, y experimentar realidades inimaginadas.

El Ojo en el Cielo: La conexión magnética entre el Sol y la glándula pineal

La relación entre la glándula pineal y el Sol es un emblema de la relación entre el hombre y el cosmos. Probablemente uno de los ejemplos más estimulantes y significativos del principio hermético más citado en el ámbito de la esoteria: “cómo arriba, es abajo” (la holofrástica de la existencia). Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica. Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana.  Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.

Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central. La posibilidad de que nuestro estado de ánimo e incluso nuestro estado de salud general se vea afectado por una emanación de partículas energéticas en el Sol hace algunos años les habría parecido como una aberración o un anatema a la mayoría de los científicos; hace cientos de años, les habría parecido como algo completamente natural e ineludible. Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.

El efecto de las tormentas solares en tu cerebro

El prestigioso sitio de divulgación científica New Scientist publicó hace 4 años un artículo en el que se citan una serie de estudios que investigan la relación entre las tormentas solares, el geomagnetismo y el comportamiento humano. Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana. Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).

Otro estudio, realizado por Michael Rycroft, ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud  actual).

Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.

¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto?  Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede “desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.

La  glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que  por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz. La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias). Esta hormona juega un papel también en el  trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.

Si bien es importante recalcar que para la ciencia actual la glándula pineal es todavía una región relativamente inexplorada, sabemos que contiene vestigios de una retina y parece operar como transductor magnético. Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás; las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ). Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro  evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).

Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal. Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?

Por otro lado, el Dr. Andrew Nichols ha determinado una correlación entre la actividad geomagnética y la perececpión de fenómenos paranormales.

La percepción del Sol Invisible

Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental. Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable. Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.

Si bien el descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas

Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior. La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el  ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica–  dentro del ser humano.

En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:

Aquel que en el momento de la partida no distrae su mente y su amor, estando en el Yoga (en fusión con Ishvara [el Sol detrás de la oscuridad], con el Dios Creador, la Conciencia Primordial), quien abre el pasaje de energía entre los ojos – aquel obtiene el más Alto Espíritu Divino.

Según la filosofía vedántica advaita, el ser humano proyecta sus propios atributos en el Brahman, el supremo espíritu cósmico, de suyo inconmensurable. La aparición del infinito Brahman en la finita mente humana es conocida como Ishvara, también representado en el Bhagavad Gita como el Sol. De aquí  es posible extrapolar una relación intrínseca en la recurrente representación de la divinidad como el Sol en la mente humana, de la luz como lo divino.

La evolución religiosa de esta relación entre la glándula pineal y el Sol (una relación del hombre como imagen de Dios) tiene un claro hito en Egipto. Aquí tenemos una serie de repersentaciones que parecen indicar que los egipcios tenían conocimientos de la glándula pineal asociados con un tercer ojo, u ojo espiritual. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos. Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas. Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando el conocimiento, la medicina y  la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.

El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno. La presencia del cono de pino puede observarse en el  báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua de cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo. Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave. Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.

Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano. Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo. En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.

No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que ésta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio. En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte. Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano lo secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte. Sin embargo, Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”.

Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral. Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?

Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica. En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano,  más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé. Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo.  De cualquier manera merece una investigación más profunda.

Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo). Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial”  (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo. Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños  celosos del secreto del Ojo que Todo lo Ve,  para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix. No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.

La pregunta fundamental es si el  tercer ojo, ubicado en la glándula pineal, esa puerta solar secreta en el cerebro humano, es solamente una metáfora de la iluminación (y de la aniquilación de la dualidad) o verdaderamente un órgano en estado de duermevela que puede activarse a través de ciertas técnicas arcanas y de una correcta interacción con la energía electromagnética que proviene del cosmos en la forma de fotones (la partícula que no tiene antipartícula, unidad cuántica de la información en su estado puro e indeterminado). Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.

En el evangelio de Mateo (6:22) se dice  “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.

Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza,  recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.

William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”. Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?

Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.

Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.

El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos.  Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero  no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto. Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.

Twitter del autor: @alepholo