Qué significa soñar con un familiar fallecido?

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Lo que significa cuando te visita un familiar fallecido en sueños.

Aunque ya no viven en la Tierra, algunos creían que nuestros seres queridos fallecidos nunca nos abandonan; esto es lo que significa cuando te visita un familiar fallecido en sueños.

Muchas personas que han tenido seres queridos que han fallecido reportan haberlos visto en sus sueños después de que se han ido.

Estas visitas de una familiar fallecido en sueños a menudo parecen hiper-realistas y vívidos, como si realmente estuvieras viendo y pasando tiempo con tu ser querido fallecido. Estos son conocidos como sueños de visitación.

Mi padre y mi madre murieron hace más de una década y con un año de diferencia”, escribe el Dr. Patrick McNamara en Psychology Today. “Aproximadamente, 6 meses después de cada muerte, tuve al menos un sueño vívido con uno o ambos en él. En ambos casos, el sueño no se sentía como el típico sueño del molino”.

Según Psychology Today, estos sueños de visitas a menudo tienen temas comunes.

    Los difuntos a menudo aparecen como lo hicieron en la vida, aunque más jóvenes o más sanos en apariencia.

    Le transmiten al soñador un mensaje de tranquilidad como: “Estoy bien y sigo contigo”.

    Los mensajes a menudo se transmiten telepáticamente o mentalmente más bien a través de la palabra hablada.

    Las estructuras de los sueños están organizadas y son más “normales” que extrañas.

    Son intensos, experimentados como visitas reales, y recordados por el soñador cuando se despiertan.

    El soñador a menudo es cambiado por el experimentado.

    El sueño es seguido por una resolución del proceso de duelo o una visión espiritual más amplia.

Para los pueblos tradicionales que otorgaban igual o mayor peso ontológico a los sueños en comparación con la realidad despierta, una visita de un familiar fallecido en sueños debe haber sido una evidencia totalmente convincente de que existía un mundo espiritual y una vida más allá de la tumba”, escribe McNamara. “Incluso en las sociedades modernizadas, los sueños de visitación ejercen un impacto considerable en los afligidos. Mucha gente afligida informa que este tipo de sueños permitieron una resolución exitosa del proceso de duelo”.

Según el Om Times, puede haber un número de razones que sus seres queridos difuntos están apareciendo en sus sueños.

    Quieren buscar el perdón o resolver un problema que ocurrió durante su vida.

    Para ofrecer orientación, protección o una advertencia.

    Para consolarte y hacerte saber que están bien y que han llegado al otro lado.

    Para ofrecerle un mensaje.

    Para mostrarte que hay vida después de la muerte.

Así que, la próxima vez que tengas un sueño acerca de alguien querido que ha pasado, querrás pensar en lo que están tratando de decirte y por qué está ocurriendo esto.

 

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Emo Quantum

emo-quantumForma, proporciones, símbolos y cuarzos trabajan en la creación de un sistema coherente de ondas de forma.

Este flujo toroidal autosostenido crea a su vez un campo armónico dotado de la capacidad de convocar y anidar frecuencias de Amor y Luz.

Estas frecuencias se incorporarán a nuestro organismo a través del agua y actuarán en nuestros cuerpos energético, emocional, mental y físico para armonizarlos y revitalizarlos.

Ofrece las funcionalidades y usos del Emo® Esencial en un formato más transportable y compacto.


¿Cómo usarlo?

Mantener el agua, los líquidos o alimentos dentro del flujo regenerador que produce el Emo Quantum durante un período aproximado de treinta minutos.

Colocarlo en contacto con el cuerpo para alinear los chakras.

Situarlo en aquellos lugares donde queramos potenciar frecuencias de equilibrio. Su radio de acción es de un metro.

 

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Piedra Alumbre

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Propiedades del Alumbre

Era utilizado por indígenas en rituales para honrar a los Dioses, en África se usa para alejar el mal. Tiene un poder dual, simboliza la purificación como la destrucción. Su objetivo es limpiar y potenciar.

Un trozo de alumbre colocado en la casa sirve para protegerla de energías sutiles.

Protege nuestro cuerpo etérico ante ataques de magia y a descubrir quien nos la envió.

Protege a los niños de malas energías colocando una pequeña cantidad de este mineral cerca del niño.

Se usa para limpiar de malas energías el negocio, la casa, a nuestras mascotas, nuestros seres queridos y nosotros mismos.

Elimina cargas negativas que podemos absorber en el día a día.

Ayuda a atraer clientes.

Ayuda a las almas de los difuntos a alcanzar la luz.

Relaja.

Facilita conseguir el trabajo deseado, empleo, carnet de conducir, exámenes.

También va bien para el insomnio y las pesadillas, y para alejar energías del bajo astral que nos pueden molestar.

Puede utilizarse en reiki para quitar dolores, para la perdida de memoria.

Se utiliza en rituales de amor para que regrese el ser querido. Solo si éste sigue interesado en nosotros, para respetar las leyes de la magia y el Universo el hacer este tipo de hechizo.

En rituales relacionados con el trabajo, dinero y éxito.

Se usaba para atraer lluvia y para tener buenas cosechas.

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Ejemplos de como utilizarlo

Para la limpieza del hogar

Disuelve en un cubo con agua un puñado de piedra alumbre, despojo limpia casa, hojas de romero y cortezas de tila. Lava las puertas y ventanas que den al exterior, con la ayuda de una mopa nueva limpia los rincones de tu hogar o negocio para neutralizar las energías negativas. Enciende un velón amarillo y rojo para finalizar el ritual.

Limpieza de amuletos, colgantes y medallas

Disuelve unas piedras de alumbre en un vaso de agua, mete tus amuletos dentro de la misma y dejalos reposar toda la noche, por la mañana sécalos con una toalla limpia y colócalos de forma que reciban los rayos del sol. Pide lo que desees a los amuletos.

Fuente: infomistico.com

Medalla de San Benito

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La medalla de San Benito es una medalla sacramental cristiana, que contiene iconografía relacionada a Benito de Nursia. Es usada por personas creyentes católicas, anglicanas, luteranas, metodistas y ortodoxas de occidente.

Es una de las medallas más antiguas de la cristiandad, y quienes la portan creen que tiene poder contra el mal. El anverso de la medalla presenta una imagen de Benito de Nursia y el reverso tiene, entre otras cosas, la leyenda Vade retro satana, una fórmula católica de origen medieval que deriva de una frase que el Evangelio de Marcos (8, 33) pone en labios de Jesús de Nazaret.

Historia

La fecha exacta sobre la manufactura de la primera medalla de San Benito se desconoce. En algún punto de la historia de esta devoción cristiana se encontraron letras en la parte de atrás de la medalla. En el año 1647, unas mujeres fueron juzgadas por hechicería, en el proceso declararon que no habían podido dañar el monasterio de los benedictinos, porque se encontraba protegido por el signo de la santa Cruz. Se buscó entonces en el monasterio de Metten (Baviera, Alemania) y se encontraron pintadas antiguas representaciones de esta cruz, con la inscripción que se explicará más abajo. Pero estas iniciales misteriosas no pudieron ser interpretadas, hasta que en un manuscrito de la biblioteca, iluminado en el mismo Monasterio de Metten, en 1414 y conservado hoy en la biblioteca estatal de Múnich, se vio una imagen de san Benito de Nursia, con esas palabras. Un manuscrito anterior, del siglo XIV y procedente de Austria, que se encuentra en la biblioteca de Wolfenbüttel, parece haber sido el origen de la imagen y del texto. En el siglo XVII J.R. Thiers, erudito francés, la juzgó supersticiosa, por los enigmáticos caracteres que la acompañan, pero el papa Benedicto XIV la aprobó en 1742 y la fórmula de su bendición se incorporó al Ritual Romano. La versión final de esta medalla data del año 1880 en memoria de los 1400 años del natalicio de san Benito.

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Un rosario con una medalla de san Benito.

La medalla es usada de diversas maneras: colgado alrededor del cuello con una cadenita, en el rosario, en el bolsillo, en el centro de una cruz, en el coche o casa de los fieles, en los cimientos de un edificio.

Descripción y simbolismos de la medalla

La medalla es una exaltación del amor a Cristo de acuerdo con los fieles cristianos (del catolicismo). Quienes practican esta devoción le atribuyen poder para alejar el mal por medio de la fe. Así como el medallón apocalíptico, el medallón genéstico o el medallón exodial, el medallón de san Benito ayuda a combatir el mal y las tentaciones que provienen de Satanás, del mismo diablo, máximo enemigo de Dios. Aunque estos últimos medallones mencionados, menos conocidos que el de san Benito, solo hay 7 en todo el mundo, se creen que tienen gran poder espiritual y que están dispersos por todo el mundo. El medallón de san Benito es una de las medallas que más sirven en los combates espirituales contra el diablo.

Cara Frontal

sanbenito123 Anverso de la medalla de san Benito.

Al frente de la medalla aparece la figura de Benito de Nursia sosteniendo dos cosas. Sostiene en su mano derecha una cruz (a la que la tradición le adjudica un gran amor por parte del monje), y en su mano izquierda el libro de las Reglas, con la oración rodeando la figura del santo: Eius in obitu nostro praesentia muniamur!: “A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia” (oración de la Buena Muerte). Benito es el patrón de la buena muerte. En el fondo de la imagen aparece una copa envenenada, de la cual, cuando el santo hizo sobre ella la señal de la cruz, salió una serpiente. Un enemigo celoso intentó envenenarlo dándole una hogaza de pan envenenada, mas al pretender comérsela se la llevó un cuervo (estos detalles aparecen en la medalla). Arriba de la cruz aparecen las palabras Crux sanctis patris Benedicti

Reverso de la medalla

El reverso muestra la cruz de san Benito con las letras:

Reverso de la medalla de san Benito.

  • Crux Sancti Patris Benedicti (C.S.P.B.): que en castellano es: Cruz del Santo Padre Benito
  • Crux Sancta Sit Mihi Lux (C.S.S.M.L.): “La santa Cruz sea mi luz” (crucero vertical de la cruz)
  • Non Draco Sit Mihi Dux (N.D.S.M.D.): “No sea el dragón mi guia” (dux = duque = Señor (en un sentido feudal), en clara analogía al Señor Celeste, Dios mismo).” (crucero horizontal)

En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha:

  • Vade Retro Satana! (V.R.S.): “¡Retrocede, Satanás!” (Vade =Ir ; Retro= Atrás)
  • Nunquam (algunos dicen que es “Non”) Suade Mihi Vana! (N.S.M.V.): “Malo es lo que me ofreces”
  • Sunt Mala Quae Libas (S.M.Q.L.): “Venenosa es tu carnada”
  • Ipse Venena bibas (I.V.B.): “Trágate tu veneno”
  • PAX: “Paz”.

 

Esta medalla está disponible en nuestra tienda www.terapiadirecta.com

La vida te da TODO lo que quieras, con una sola condición…

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La vida es tan bella o ten terrible como nosotros mismos la creemos, esto suena muy duro cuando no estamos pasando por los mejores momentos de nuestra existencia, e inclusive se vuelve muy complicado de creer, pero la realidad es que cada una de las situaciones que atraemos a nuestras vidas, no son otras diferentes a las que necesitamos.

Y cada una de esas situaciones que necesitamos corresponde con nuestros niveles de vibración y vibramos solo con aquello que estamos convencidos de que nos merecemos. Luego,

¿cuál es la condición para que la vida nos dé lo que queremos?

¡Que no dudemos de que lo merezcamos!

Entonces suena sencillo, pero la verdad es que lleva un trabajo de fondo de aceptación, de reconocimiento, de confianza, de agradecimiento y de mucho amor propio. Si mejoramos cada uno de estos aspectos, comenzaremos a manifestar lo que realmente nos gustaría en nuestras vidas y no lo que realmente sentimos merecer (ojo, que esto puede ser por razones que no son evidentes, pero que están sembradas en nuestras creencias fundamentales).

Aceptación: el entender que hay cosas de nosotros que no nos agradan tanto y trabajar por lo que sí podemos mejorar, nos permite reconciliarnos con nosotros mismos, nos permite ver todo lo bueno antes de criticarnos y juzgarnos, nos permite ser nobles con nuestros procesos, con nuestros tiempos y saber que estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que contamos.

Reconocimiento:
el reconocer que ya de manera esencial somos perfectos como somos, que tenemos cualidades únicas, que hemos superado muchas cosas, que hemos aprendido y que hemos sembrado, nos recuerda más un nuestro valor, de lo que estaos hechos y de lo que somos capaces de alcanzar.

Confianza: 
el creer que estamos aquí por algo, con un propósito y con capacidades de creación prácticamente ilimitadas es una puerta que al cruzarla nos muestra un universo de infinitas posibilidades, que podemos escoger nosotros a cada segundo.

Agradecimiento:
el dar gracias es una manera de reconocer nuestras bendiciones y de conectarnos con la prosperidad, es darle pistas a la vida de qué es lo que nos gusta y qué nos gustaría tener más y más en nuestras vidas. Así que tener la atención en lo que nos agrada y reconocerlo, nos hace multiplicar ese tipo de cosas, lo mismo ocurre al contrario.

Amor propio:
el amor más importante, el que nos acompaña a donde vayamos, el que debe ser incondicional, ese que nos ayuda a establecer límites, a cuidarnos, a valorarnos y a sentirnos realmente merecedores de la vida que queremos vivir. La relación con nosotros mismos debe estar llena de detalles, debe cultivarse y cuidarse como un tesoro, porque de ella dependerá nuestro verdadero bienestar.

Cree que te lo mereces y prepárate para recibirlo.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

 

Lecciones de autenticidad que pueden darnos los árboles

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Silenciosos e imponentes, estos maravillosos seres nos hablan sobre el arte de ser (no de parecer).

La infinita modestia de los árboles con frecuencia nos hace olvidarnos de su existencia. Además de la discreción, hay pocas virtudes más poderosas que la autenticidad, el tener la capacidad de ser nosotros mismos en cualquier situación y contexto. Los árboles, considerados por Walt Whitman seres “tan inocentes e inofensivos, y al mismo tiempo tan salvajes”, son criaturas que, más allá de brindarnos alegría y belleza, nos hablan en un idioma atemporal y son, de acuerdo a lo que sostenía el poeta, reflejos formidables e improbables de lo más noble del carácter humano.Cuando Whitman tenía 54 años, una década después de su participación como enfermero en la Guerra Civil —suceso que despertó en el poeta interés en la conexión que existe entre el cuerpo y el espíritu—, éste sufrió un infarto cerebral que lo dejó paralizado, algo de lo que le tomaría años recuperarse. Durante esta época, Whitman hacía visitas frecuentes a lugares abiertos para tomar aire fresco y disfrutar de la naturaleza; él creía que este contacto con el mundo natural había sido responsable de su curación. El registro de esos días de convalecencia puede consultarse en su libro Specimen Days, una hermosa colección de ensayos y pensamientos acerca de la vida (posteriores a su participación en la guerra), lo más cercano que tenemos a una autobiografía del escritor.

alamo1Durante este periodo, Whitman también solía escribir en el bosque, pues los espacios abiertos y la naturaleza lo inspiraban (una muestra del espíritu profundamente romántico de este visionario artista). Un verano de 1876, cuando se encontraba frente a su árbol preferido —un álamo de hojas amarillentas que medía casi 30 metros—, fue testigo de la autenticidad de aquel árbol, un ser que no guardaba apariencias, que solamente era:“¡Qué fuertes, vitales y resistentes! ¡Qué silenciosamente elocuentes! Qué ejemplo de imperturbabilidad y de ser, a diferencia del humano acto de parecer. Son palpables, artísticas, heroicas las cualidades del árbol; tan inocentes e inofensivos y al mismo tiempo tan salvajes. El árbol es y, sin embargo, no dice nada.

Al respecto del árbol y su heroica vida, de su secreto lenguaje, el poeta extrajo lecciones que vale la pena considerar:

Una lección sobre acercarse a un árbol —tal vez, la lección moral más grandiosa que también pueden darnos la tierra, las rocas, los animales— es aquella que les es inherente sobre ser, sin importar lo que quien lo observa (el crítico) supone o dice, si le agradan o no. ¿Qué cosa peor que aquello que nos aqueja a todos, en nuestra educación, nuestra literatura, nuestra actitud hacia los demás (incluso hacia nosotros mismos): el mórbido esfuerzo de parecer (por más temporal que éste sea), eso que implica olvidar, total o parcialmente, las verdaderas y perennes partes del carácter, de los libros, de la amistad, del matrimonio —los cimientos invisibles de lo humano, lo que nos fusionan los unos a los otros? (Pues lo realmente elemental, lo que nos hace ser compasivos, lo que nos une al resto de la humanidad y que deja su marca indeleble en todo, es necesariamente invisible).

Así, el poeta estadounidense fue capaz de dotar a estos maravillosos seres con una condición que los convierte en maestros silentes que, paradójicamente, tienen mucho que decirnos. Finalmente, los árboles nos hablan sólo si tenemos la lucidez para escucharlos:

La ciencia (o la ciencia a medias) se mofa de las reminiscencias de las dríades y hamadríades [ninfas y seres del la antigüedad griega que habitan dentro de los árboles], de los árboles que hablan. Pero si éstos no departen a través de sermones o poesía, lo hacen de mejor manera. Yo diría que esas viejas reminiscencias de las dríades son más verdaderas y profundas que cualquiera de las otras que nos rodean.

Finalmente, el poeta estadounidense supo explicar la sapiencia de los árboles (de los que tenemos tanto que aprender), esa magia que los envuelve y que está disponible para todos nosotros, si sabemos escucharla.

Imagen: 1) Pixabay 2) Wikimedia

Fuente: faena.com

Aprende a transformar tus demonios en aliados

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Un camino para dar voz y cuerpo a los polizones emocionales de tu conciencia.

En nuestros días el imperativo de ser felices es prácticamente ubicuo, desde la publicidad que nos bombardea por todas partes hasta los consejos de gurús y charlatanes. La felicidad se equipara al consumo y a la participación en formas de socialización mediadas igualmente por formas de consumo. Tener un “buen” empleo, casarse, tener hijos, contribuir al desarrollo de la sociedad capitalista… y morir, al igual que todos los seres humanos que vinieron antes y los que vendrán después.

Si esta visión de la existencia parece oscura es porque lo es. ¿Y por qué seguir afanados en formas de alegría pasajeras cuando podríamos hacernos conscientes de la finitud y el dolor no sólo de nosotros mismos sino de los demás? Éstas y otras reflexiones son las que inspiraron el pensamiento de uno de los filósofos más influyentes del siglo XIX, a quien Friedrich Nietzsche consideraba nada menos que su “maestro”: Arthur Schopenhauer.

La oscura visión de la existencia de Schopenhauer (etiquetada a menudo bajo el rubro de “nihilismo” o incluso “antinatalismo”, o la idea de que hubiera sido mejor no haber nacido del todo) proviene, curiosamente, de una respuesta romántica al budismo y la filosofía oriental, expresadas con enorme y franca elocuencia en su tratado El mundo como voluntad y representación, publicado por primera vez en 1818. “A los 17 años”, escribió, “fui sobrecogido por la miseria de la vida, tal como Buda en su juventud cuando observó la enfermedad, la vejez, el dolor y la muerte”, refiriéndose a las cuatro nobles verdades del budismo, que enseñan el destino al que todos los seres están sujetos de acuerdo a la ignorancia fundamental (samsara).

“La verdad”, prosigue Schopenhauer, “es que este mundo no pudo ser obra de un ser absolutamente amoroso, sino más bien la de un demonio, el cual trajo las criaturas a la existencia con el solo fin de solazarse en sus sufrimientos”.

Dentro de todos los sufrimientos reservados a la humanidad por este demiurgo maligno, a decir de Schopenhauer, ninguno más atroz que el amor. El amor, según el filósofo, es la expresión directa de la “voluntad de vivir”, la cual no tiene nada de optimista, sino que se trata (como una especie de libido freudiana) de una fuerza ciega que nos arroja directamente al hervidero de aquello que habrá de consumirnos. En términos aun más oscuros, el amor, entendido como lo que nos une con otras personas para formar familias y parejas, debe ser totalmente evitado, especialmente en su versión sexual, pues “justamente después de la copulación puede escucharse la carcajada del demonio”.

¿Y qué nos queda, pues, a los que hemos nacido y estamos sujetos a los devenires de la existencia? Para Schopenhauer solamente dos caminos son admisibles: uno de ellos, reservado solamente para los más fuertes, es buscar el camino de la sabiduría: renunciar al mundo y someterse a las arduas disciplinas espirituales de los eremitas y los templos. El segundo de ellos, tal vez más accesible aunque no menos disciplinado, es pasar tanto tiempo como podamos “con el arte y la filosofía, cuya tarea es sostener un espejo frente a los esfuerzos frenéticos y la infeliz agitación creada a nuestro alrededor a causa de la voluntad de vivir”.

De este modo, más que apartarnos del sufrimiento y cerrar los ojos a la desesperación de los demás, la solución de Schopenhauer, el maestro infeliz, parece provenir no de los consuelos del pensamiento positivo y del optimismo, sino de una forma de compasión que pasa por someternos a los sinsabores de otros seres humanos expresados a través del arte, la filosofía y la literatura, de manera que el mundo no pueda engañarnos con sus falsas ilusiones, pues:

a cada paso, en las pequeñas y grandes cosas, estamos sometidos a experimentar que el mundo y la vida ciertamente no han sido dispuestos con el propósito de ser felices. Es por ello que los rostros de casi todos los ancianos están profundamente ajados por tal decepción.

Creative Commons

Fuente: faena.com

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