El misticismo del momento justo antes de quedarse dormido

Antes del olvido y la caída en los brazos del sueño hay una posibilidad de percibir de otra forma, acaso sin las constricciones de la mente racional, y penetrar en una dimensión más sutil de la conciencia, cuya topología imaginal ha sido celebrada por ilustres exploradores.

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Todos hemos escuchado sobre –y ojalá experimentado– las virtudes creativas y espirituales del sueño. Al internarnos en el espacio onírico, nuestra mente consciente abandona el control y se activan zonas más profundas que suelen ser profusos surtidores de imágenes, historias y en ocasiones revelaciones, descubrimientos e incluso teofanías. Pero más fértil todavía que el sueño –tomando en cuenta su producción en proporción a su duración– es esa fase en la que merodeamos en el umbral del sueño y, mientras somos llamados por Morfeo y las ninfas del Leteo, mantenemos una ligera conciencia, un ágil aplomo y nítida recolección. Estamos, por así decirlo, entre mundos, en la encrucijada –la zona favorita de Hermes, en un espacio liminal desde el cual podemos experimentar la extraña dinámica de mundos contiguos que se encuentran en un vórtice de corrientes psíquicas. El centro de nuestra percepción parece haberse movido y nuestro proceso de pensamiento se hace transparente e ingrávido, somos observadores, relativamente desapegados, de la mente que se autosimboliza… y se desvanece. Por segundos estamos en algo que podría describirse como un sueño lúcido, solo que aún no hemos entrado propiamente en el territorio del sueño, en el inframundo, y se nos permite también mirar hacia la luz de la vigilia y enlazar mundos y estados de conciencia.

Este estado previo al sueño es llamado “estado hipnagógico” (que lleva o eleva al sueño) e históricamente ha sido usado por científicos, artistas y místicos para de alguna manera minar su propia conciencia –o la del universo mismo que se interpenetra– y obtener joyas que parecen estar incrustadas en las puertas de la percepción de los intermundos. La lista de personalidades que se han servido de este estado y que incluso han aprendido a extenderlo y refinarlo es vasta y merece revisarse a manera de aliciente para la propia psiconáutica. Sin embargo, en una primera parte, quiero concentrarme en la  descripción del estado hipnagógico que hace R. A. Schwaller de Lubicz en su biografía novelada, escrita por André VandenBroeck, Al-Kemi. Schwaller de Lubicz es probablemente el maestro detrás de “Fulcanelli”, el adepto que habría conseguido atrapar el espíritu en los vitrales, como ocurrió antes en los “rojos y azules de Chartres”. El libro de VandenBroeck cuenta la breve etapa en la que el autor fue instruido por De Lubicz (el alquimista Aor) en la ciencia hermética. A diferencia de algunos libros de este tipo –de iniciación esotérica, maestro y discípulo, como los de Carlos Castaneda, sabemos por lo menos que Schwaller de Lubicz existió y podemos de alguna manera evaluar su “doctrina”, leyendo sus libros, especialmente The Temple of Man, una obra monumental sobre la ciencia sacra del Egipto faraónico, que tal vez sea una de las últimas grandes obras esotéricas. De Lubicz explica:

El segundo antes de caer en el sueño es el momento más valioso del día, cuando el córtex cerebral se apaga y tú sigues en una conciencia despierta. Realmente es el estado meditativo perfecto, y las asociaciones hechas en ese estado no obedecen reglas lógicas; pueden traer consigo verdaderas revelaciones al liberarse de la rutina de los significados racionales. Como la mente ha abandonado el control, pero no la conciencia, deja el campo abierto al complejo emocional que usualmente yace suprimido y atado por la mente. Date cuenta que la presencia última de la más alta función intelectiva, aunque en un estado completamente pasivo, es esencial porque sin esa presencia simplemente estás dormido y soñando, y nadie nunca ha logrado nada en un estado de sueño profundo… Algunos estados de conciencia pueden compararse con sueños, pero si han de servir a la conciencia, deben ser una agudización, no una obnubilación.

En este estado se sumerge André VandenBroeck después de meditar sobre una “esfera espiral” y escuchar hipnóticamente la frase “Le verre de Chartres est teint dan sa masse par l’espirit volatile des mètaux” (“el vidrio de Chartres está teñido en su masa por el espíritu volátil de los metales”). No es poca cosa dentro de su instrucción, porque para De Lubicz la alquimia es fundamentalmente un trabajo de percepción, de ver la operación hermética ocurriendo perpetuamente en las cosas más ordinarias. “Estoy enseñando una conciencia funcional que necesita un corte momentáneo, une coupure, una eliminación del córtex cerebral tan bien lograda que no solo las maquinaciones del cerebro desaparezcan sino también toda representación formal”. “Entre menos esté presente la cabeza, más se inscribirá por la vibración emotiva… Es importante el rol de los estados emotivos en la inscripción”. La inscripción, según De Lubicz, es el cultivo y almacenaje de la conciencia que trasciende la existencia temporal de un individuo. Momentos de percepción depurada, como se nos abre la posibilidad antes de dormir, podrían convertirse una especie de impresión eterna, de ver la eternidad pero sobre todo de inscribir la eternidad en el organismo (conocer es convertirse en lo conocido). En diversos momentos De Lubicz esboza una teoría de la percepción, el gesto alquímico:

Hay una visión pertinente a cada momento cósmico particular… el momento presente, tal como lo defino en mi libro, es de hecho la eternidad.

Sabemos que todo se está creando cada momento, y todo también se pierde [cada momento]… La Obra [alquímica] no es el descubrimiento de una técnica… es la percepción de un proceso existente. Es la percepción la que es objeto de estudio y oración.

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VandenBroeck así entiende lo que le presenta De Lubicz: “En este silencio total las palabras formarían significados de la manera más natural, sin nuestra interferencia. Ahí el universo hablaría, no el córtex cerebral. Este es el acto, el estado de conocimiento”. Este dejarse para que el universo entre o hacerse a un lado para ser atravesado por la inteligencia cósmica parece ser un motivo común a la hipnagogia entre místicos de todas las eras. Gary Lachman cuenta que el filósofo neoplatónico Jámblico, entre sus múltiples prácticas teúrgicas, utilizaba la hipnagogia, “una condición entre la vigilia y el sueño” en la que venían ‘voces’ y ‘luces’ brillantes y tranquilas” aparentemente enviadas por la deidad. Swedenborg, el gran místico sueco, dice Lachman, “desarrolló un método para inducir y explorar estados hipnagógicos, en los que viajaba al cielo, al infierno y a otros planetas”. Famosamente el químico August Kekulé descubrió la estructura del anular de la molécula de benceno vislumbrando un uróboros (una serpiente que se muerde la cola) durante un sueño hipnagógico.

Tradicionalmente la imaginación es el órgano de la percepción de los mundos sutiles por excelencia. La imaginación que tal vez se activa en esos momentos de duermevela (de veleo y de vuelo), justamente cuando el cerebro se retrae y quita las manos del volante, puesto que como creen los místicos sufíes, la imaginación y la intuición no son dependientes de la mente, sino que se ubican más en el corazón, “el órgano que produce conocimiento verdadero, intuición comprensiva, gnosis (ma’rifa) de Dios y de los misterios divinos”, dice  el islamólogo Henry Corbin. Quizás antes de dormir manteniendo la calma en ese momento vertiginoso podemos alcanzar a ver con el corazón por algunos instantes y, con el ojo abierto del corazón, espiar la eternidad o percibir el translumbramiento del paraíso.

Existe una aristocracia de exploradores hipnagógicos, Gary Lachman enlista algunos: William Blake, Samuel Taylor Coleridge, Thomas De Quincey, Edgar Allan Poe, Gérard de Nerval, Havelock Ellis, C. G. Jung, Jean-Paul Sartre, Ernst Jünger… Espero que esta introducción a las delicias misteriosas de la hipnagogia y particularmente al abrevadero del momento justo antes de dormir –en el filo del cielo-abismo– sean un buen aliciente para que quien lee esto intente observar su propio proceso de entrada al sueño: esa conciencia particular de atravesar una puerta. Se me ocurre que una forma de hacerlo es practicando la famosa meditación pitagórica de revisar antes de dormir los acontecimientos del día –así, que la película del día corra hasta disolverse en la pantalla del umbral como podría ocurrir también con la muerte o ese instante final en el que, según cuentan, se puede ver toda una vida de alguna manera contenida en un momento y desdoblándose justamente en esa percepción de la luz que se libera de la estrecha limitación del cerebro. El momento antes de dormir es el momento más importante del día y el momento antes de morir es el momento más importante de la vida: ambos, uno intuye, son en realidad el mismo momento. Tal vez el estado de hipnagogia sea un escenario virtual para entrenarnos para la muerte y no perder lo que hemos logrado en conciencia, en términos de Schwaller de Lubicz, lo que hemos inscrito en nuestro ser, inefablemente hasta los huesos.

 

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Silencio y sueño: las dos necesidades de la mente que se han vuelto lujos

El sueño y el silencio se han vuelto productos de lujo, siendo necesidades de la mente y el alma, lo cual nos dice mucho de la época en la que vivimos.
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Vivimos en un mundo donde lujos, caprichos y fantasías son transformados en necesidades por la maquinaria mediática-económica. Creemos que necesitamos el nuevo iPhone, el cuerpo de una modelo de Victoria’s Secret o la vida estereotípicamente feliz de una familia moderna. Mientras esto sucede cosas que realmente sí son necesarias, como el silencio y el sueño, se convierten en carísimos lujos que sólo algunos pueden pagar o que sólo algunos tienen la estabilidad mental necesaria para recordar su importancia, inmersos en el frenesí de estímulos y estrés de la realidad actual.

La confusión en la que estamos envueltos puede apreciarse por el hecho de que hasta hace algunos años dormir poco era considerado un signo de éxito y admiración, ya que significaba que una persona estaba muy ocupada, era importante y estaba mayormente transformando su tiempo en dinero. Esto todavía puede apreciarse en ciertos ambientes urbanos competitivos, como en Tokio, donde se practica el extraño fenómeno del inemuri, dormir en el trabajo como símbolo de que la persona está entregada a su labor y está permanentemente disponible, por lo cual amerita mayor responsabilidad, promoción y salario.

En los últimos años estudios científicos han mostrado que prácticamente no hay nada tan dañino para la salud en general como consistentemente descuidar nuestro tiempo de sueño. Dormir mal –y esto significa cantidad de horas pero sobre todo calidad, lo cual tiene que ver con el silencio– es casi equivalente a asegurarse que estamos apilando un fardo de enfermedades, estrés, mal humor y bajo desempeño. Puede que algunos sean más resistentes que otros, pero si una persona simplemente no le da mucha importancia a su sueño, esto acabará costándole muy caro en términos de salud. En esto observamos una tendencia en la que se prioriza el dinero sobre la salud, se cree que el dinero puede resolverlo todo y se legitima entonces dormir poco –o en realidad cualquier actividad– para ganar más dinero (el cual puede redimir cualquier cosa).

Vivimos en un mundo que se rige por la economía, una economía de crecimiento infinito en la que lo fundamental es generar más ingresos pero no necesariamente generar más prosperidad, como claramente ha mostrado Douglas Rushkoff en su más reciente libro. En el afán de generar más ganancias, hemos atiborrado nuestros espacios de objetos ruidosos, de tecnología que perturba los ciclos naturales y de un imperativo moral de ser productivos. Nuestra visión económica de la realidad opera de manera predatorial, en todos lados buscando extraer valor –aunque esto signifique explotar y saquear la naturaleza– para seguir presentando resultados de crecimiento. Esto ha llevado a que el sistema incluso haya convertido el dormir en un producto de lujo, habiendo antes orillado a los ciudadanos a llevar una vida de estrés y alta presión, en general poco conducente del sueño, en el intento de perseguir el otro sueño: el sueño del éxito, el sueño aspiracional de tener más cosas, el sueño americano, etc. En estos casos de dinámicas todos pierden, el único que gana es el sistema capitalista y las grandes corporaciones que son entidades abstractas, cada vez más parecidas a algoritmos que operan más allá del control humano.

Dormir bien se ha convertido en un lujo y no se han tardado diferentes empresas y personalidades en capitalizarlo. La fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, ha embanderado la importancia de obtener las 8 horas diarias –lo que el médico ordenó– y ha publicado The Sleep Revolution, un nuevo libro sobre este tema. El Huffington Post predice que los salones de siesta serán tan comunes como las salas de conferencias en las oficinas corporativas.

The Guardian detecta que empieza a haber un boom de productos y servicios relacionados al sueño y a su optimización; Un lugar como YeloSpa está cobrando a los ajetreados ciudadanos de las grandes urbes 1 dólar por minuto de sueño; existen nuevos “retiros de sueño”, donde se pueden pagar hasta mil dólares por un par de días de terapia; nuevas innovaciones en el mercado de los colchones y camas en lo que se empieza a llamar “performance bedding“, tecnología del descanso orientada a mejorar el performance de los individuos, así como también salones de sueño como antes salones de belleza (y es que el sueño se transforma también en coeficiente de belleza)

A la par se han generado numerosas aplicaciones y gadgets, como máscaras para dormir que monitorean ondas cerebrales y estados REM, y cuyo fin es hackear el sueño ideal para presentar una ventaja competitiva al ejecutivo moderno. Todo esto está siendo vendido sobre todo bajo la rúbrica de que el sueño tiene una función esencial: mejora tu desempeño y aumenta tu producción. Así tenemos un círculo o negocio completo.

Evidentemente pocas personas pueden pagar spas para dormir, o wearable tech de 200 dólares para mejorar su sueño y no todos tienen nueve asistentes como Arianna Huffington, para así poderse consagrarse a los brazos reparadores de Morfeo… y sin embargo, pocas cosas realmente son más importantes que dormir bien.

Dormir se ha convertido en un símbolo de estatus: dormir como un bebé… o dormir como una mujer blanca de perfil socieconómico A- o A+. Estudios muestran que los pobres duermen peor que los demás y que las personas que mejor duermen –al menos en Estados Unidos– son las mujeres blancas de clase alta. Dormir bien no se trata solamente de tener tiempo para dormir, es también necesario estar en el espacio adecuado –por ejemplo, un barrio donde no haya mucho ruido– e incluso tener el cuerpo y la mente adecuada: una persona sometida a alto estrés, enferma o con distintos achaques difícilmente podrá dormir bien. Cuando esto falla, es necesario tener la capacidad de abstraerse, de relajarse y hacer silencio. ¿Pero quién tiene tiempo para mantener una disciplina meditativa que le permita silenciar el ruido del mundo y paliar la altisonante locura colectiva, así como también silenciar sus propios pensamientos interpenetrados por las cuitas mundanas? Esto, nos dirían las personas que duermen 5 o 6 horas diarias para trabajar más y poder ahorrar para comprarse un mejor automóvil, es un lujo.

La calidad del sueño, ese intangible en el reino de la cantidad, está relacionada con el silencio, lo cual también se ha convertido en un producto de lujo, reservado para los ricos o para aquellos dispuestos a abandonar las ciudades y las sociedades modernas, eligiendo una vida modesta, aislada y tranquila si bien teniendo que sortear las incomodidades de habitar lejos del gran supermercado o el gran centro comercial que es la urbe.

Al igual que el sueño, el silencio también está siendo pasado por un branding y toda una campaña de producto de lujo. Finlandia, por ejemplo, ha centrado su campaña para atraer turistas en promoverse como un lugar donde el silencio sigue existiendo. Sabemos que vivir en lugares ruidosos se correlaciona con todo tipo de enfermedades, dese alta presión arterial a mayor propensión a la esquizofrenia y otras enfermedades mentales. Por otro lado, estudios recientes muestran que el silencio promueve la generación de nuevas células del cerebro o neurogénesis.

El silencio es importante también para las personas que tienen un interés en crecer –pero ya no económicamente sino espiritualmente. Un estado de silencio, paz y relajación, son los requisitos para el funcionamiento correcto de la mente y la percepción precisa de la realidad, según filosofías como el budismo. El estado natural de la mente emerge cuando se logra cultivar el silencio –sorprendentemente la naturaleza de la mente no es la agitación, la aceleración o la excitación, es una amplitud más cercana a la vacuidad. El silencio en este sentido es lo que nos permite sentir esta vacuidad de las cosas que es descrita también como radiante y como infinita potencialidad. Paradójicamente, al ciudadano moderno la vacuidad le produce horror y estrés y rápidamente busca llenar el espacio de objetos y el silencio de ruido.

El místico Valentin Tomberg escribe en sus Meditaciones sobre los arcanos del tarot que el silencio es el punto de partida para todo camino espiritual y por ello está asociado con la carta del mago, la cual simboliza “una concentración sin esfuerzo”, la cual sólo es posible una vez establecido un silencio interno.

La concentración sin esfuerzo –es decir, ese lugar en el que no hay nada que suprimir y en donde la contemplación se vuelve tan natural como la respiración y el latido del corazón– es el estado de conciencia (i.e., pensamiento, imaginación, sensación y voluntad) de calma perfecta, acompañada de la completa relajación de los nervios y los músculos del cuerpo. Es el profundo silencio de los deseos, las preocupaciones, de la imaginación, de la memoria y el pensamiento discursivo. Uno podría decir que todo el ser se vuelve como la superficie quieta del agua, reflejando la inmensa presencia del cielo estrellado y su armonía inefable. […]

Con el tiempo, el silencio o la concentración sin esfuerzo se vuelve un elemento fundamental siempre presente en la vida del alma… Esta “zona de silencio”, una vez establecida, es un manantial del cual uno puede tomar tanto para el trabajo como para el descanso. Entonces tendrás no sólo concentración sin esfuerzo, también actividad sin esfuerzo.

El silencio interno nos permite no sólo dormir mejor sino también soñar mejor e iniciar experimentos controlados en el mundo onírico. Creemos que las 8 horas que dormimos, la tercera parte de la existencia, son un desperdicio. Pero además de que cumplen con una importante función de restauración de la energía, aprendizaje y regeneración celular, sólo pensamos esto porque no recordamos nuestros sueños o no hacemos nada interesante ahí. Pero son numerosas las tradiciones que han practicado algún tipo de yoga de los sueños y han considerado el tiempo del sueño como un mismo contínumm, no algo dividido de la vigilia. La clave en este sentido parece ser también el silencio; al haber calmado los pensamientos y ruminaciones del acontecer diario, se hace más fácil entrar al sueño en un estado de calma lúcida, de observación y de integración de la experiencia (ya no se divide nuestra vida como si todas las noches bebiéramos del río Leteo). Esto se traduce en una mayor recordación –al no tener nuestra atención cautiva en un fenómeno obsesivo– y a veces en la posibilidad de entrar en un estado lúcido en el que reconocemos que estamos soñando y que las experiencias oníricas son generadas por nuestra mente (una comprensión que podría ser llevada también a la vigilia).

El silencio es el estado fundacional que nos permite observar los fenómenos sin identificarnos con ellos y sin olvidarnos de lo que está sucediendo en el presente, aquí  y ahora. En buena medida esto es así porque entrar en silencio es similar a crear una receptividad, un espacio y una apertura en la cual caben todas las cosas y desde la cual uno no colapsa sobre un fenómeno en particular; en el silencio no existen los ruidos externos o internos (pensamientos) que capturan nuestra atención y la llevan de excursión a la distracción de nuestros conceptos y recuerdos o temores. Desde esta “zona del silencio” puede emerger la profundidad de la mente y del tiempo. En este sentido el silencio nos coloca en el estado original, en la quietud que paradójicamente nos integra con el flujo perpetuo de las cosas, ante el vacío que es la inagotable fuente creativa. El Maestro Wáng Xiāngzhāi (王芗斋) dijo: “Moverse poco es mejor que moverse mucho; no moverse es mejor que moverse poco; moverse estando inmóvil es el movimiento de la creación”.

 

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Neurocientífica te dice cómo crecer nuevas neuronas (no importa la edad que tengas)

Por suerte para muchos de nosotros, podemos seguir creciendo neuronas si realizamos ciertas actividades

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El cerebro es una obra en construcción. Esta es una de las mejores noticias que la neurociencia ha dado al hombre (siempre y cuando uno esté dispuesto a trabajar y no tirarse a la neurohamaca). La visión neurodinámica refleja un movimiento holístico en la ciencia en el que los órganos con concebidos como sistemas abiertos en perenne interacción con el medio ambiente y en los que existe un componente de intencionalidad que puede usarse en contrasentido al estrés (un modelo “mente sobre materia”).

Estamos asistiendo a un nuevo paradigma: la neuroplasticidad, y con él, un nuevo mapa –un mapa que no puede ser el territorio porque el territorio se está moviendo siempre. La neuroplasticidad sugiere que las conexiones individuales en el cerebro están siempre recreándose, según cómo se usan. En inglés se dice “neurons that fire together, wire together”/”neurons that fire apart, wire apart” (las neuronas que disparan al mismo tiempo se conectan entre sí, las que disparan o se encienden por separado conectan aparte). Esto significa que constantemente están emergiendo nuevas relaciones sinápticas, nuevos mapas corticales —colectivos que desempeñan funciones específicas pero que pueden estar separados. La sinfonía cerebral actúa de manera global, continentes aparentemente inconexos llegan a sincronizarse para ejecutar operaciones complejas al unísono.

La neurcientífica Sandrine Thuret explica que todos los días producimos por lo menos 700 nuevas nueronas en el hipocampo. “Pueden pensar que esto no es mucho comparado con los millones de neuronas que tenemos, pero cuando llegamos a los 50, hemos intercambiado las neuronas con las que nacimos en esta estructura por neuronas nacidas en nuestro cerebro adulto”. Algo que claramente hace que viremos la atención a ese proceso de gestación neuronal adulta, la neurogénesis.

Thuret entiende que la neurogénesis es una actividad en la que podemos influir voluntariamente. “Tenemos suficiente evidencia como para decir que la neurogénesis es un objetivo que podemos elegir si queremos mejorar nuestra memoria o nuestro estado de ánimo, e incluso prevenir el declive de funciones asociado con la edad o el estrés”. Sabemos que el estrés inhibe la neurogénesis en el hipocampo y que las actividades asociadas con la neurogénesis, a su vez, inhiben el estrés o mitigan sus efectos.

Actividad Física

Sexo: Se sabe que el sexo es una de las actividades físicas que promueve neurogénesis. Este estudio científico mostró que el sexo en ratas produjo un crecimiento de nuevas neuronas.

Correr: Thuret señala que existe evidencia que correr promueve neurogénesis, pero no se sabe exactamente cuál es el mecanismo que opera en este sentido. Al parecer “toda actividad que incrementa o mueve el flujo sanguíneo en el cerebro debe de ser benéfica”. Sin embargo, es importante recordar que el desbalance o el exceso podría tener efectos secundarios. Por ejemplo, demasiado sexo o demasiada actividad física pueden producir privación del sueño o afectar la calidad del mismo, y la privación del sueño inhibe la neurogénesis.

 

Dieta

La neurociencia avala los beneficios de prácticas milenarias como los ayunos y la restricción de calorías (una costumbre ligada a la longevidad, por ejemplo en los habitantes de Okinawa).

Restringir calorías en un 20 a 30% aumentará la neurogénesis. Ayunos intermitentes –aumentar el tiempo entre comidas– incrementará la neurogénesis. Ingerir flavonoides, como los que hay en el chocolate amargo o en las moras, también. Los ácidos grasos Omega 3, así como los de algunos pescados como el salmón, incrementan la producción de nuevas neuronas. En sentido opuesto, una dieta rica en grasas saturadas tiene un impacto negativo. Lo mismo ocurre con el etanol –ingerir alcohol. Sin embargo, esto parece paliarse por el reservatrol que contiene el vino tinto, el cual ayuda a la generación de nuevas neuronas. Así que la próxima vez que estés en una cena, quizás puedas intentar esta bebida ‘neurogénicamente neutral’.

 

Arte y espiritualidad

Esta última categoría viene del doctor Ernest Rossi, quien ha vinculado la neurogénesis con la terapia física y psicológica. Rossi ha encontrado que exponer al cerebro a experiencias estéticas o morales (las cuales agrupa en belleza, arte y verdad) suele producir un efecto de neurogénesis (provoca el crecimiento de nuevas neuronas) y puede modificar la expresión de ciertos genes. Llama a esto el efecto de la “novedad-numinosa-neurogénica” (novelty-numinosum-neurogenesis effect), el cual suma al ejercicio físico y a cosas como aprender un nuevo idioma. Hay una constante en todo esto, según Rossi: provocar experiencias novedosas, las cuales al parecer estimulan crecimiento en el cerebro, obligando de alguna manera a esa fértil flexibilidad que caracteriza a un cerebro joven y fresco. El término “numinoso” para describir este efecto hace referencia también a ese aspecto cualitativo y mayormente intangible de la experiencia, esa fenomenología cargada con la que el ambiente (la belleza, el significado) se absorbe y transforma desde dentro: la experiencia de lo numinoso, en su paso hacia el registro material, dejando una huella como una flor en la mente.

 

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¿Qué es la conciencia? (La fascinante explicación del científico chamán Jacobo Grinberg)

La esencia de la visión de la conciencia de una de las mentes más brillantes en la historia de México: Jacobo Grinberg

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El doctor Jacobo Grinberg es uno de los personajes más fascinantes que han existido en la historia reciente de México, tanto por su brillante obra como por su misteriosa desaparición en 1994, digna de una serie de ciencia ficción. Grinberg fue pionero en el estudio de la conciencia, investigando a diferentes chamanes mexicanos así como realizando estudios de telepatía en su laboratorio en la UNAM –una libertad y una pasión por el conocimiento que se antojan prácticamente imposibles en nuestra época. En este artículo no nos centraremos en el extraño caso de su desaparición sino en su teoría de la conciencia, la cual expresó bajo el nombre de “campo sintérgico”.

La obra interrumpida de Grinberg debe cotejarse con el trabajo de científicos como David Bohm –autor de la teoría de la totalidad implicada– y recientemente de Bernardo Kastrup, quien ha desarrollado una teoría de la “ontología sólo como conciencia”; asimismo, las ideas de Grinberg nos remiten a filosofías no-duales como shivaísmo tántrico de Cachemira o el dzogchen budista. Esto es, una visión de La realidad como conciencia y la conciencia como realidad, (este iba ser el título de uno de los libros que el doctor Grinberg ya no alcanzó a escribir).

En esta imperdible entrevista, una joya del esoterismo televisivo (aparentemente transmitida en la TV española), Grinberg participando en un panel que incluye a Tony Karam, el fundador de la Casa Tibet México, sostiene:

La cualidad de la experiencia es conciencia, cuando ves una luz en  la cualidad luminosa está la conciencia, la luz no existe ni afuera ni adentro, no existe como fenómeno físico en el espacio, lo que existen son una serie de ondas eletcromagnéticas o cambios fotónicos, tampoco existe la luz en la actividad cerebral, como luz en esa cualidad perceptual es conciencia.

De la misma forma el sonido… a nivel de espacio, físicamente, no existe el sonido, en el universo físico no existe nada similar al sonido, lo que llamamos sonido es una cualidad de la conciencia tal y como la experimentamos… si  lo analizas, a nivel físico lo que percibimos como sonidos son un conjunto de cambios vibracionales de moléculas de aire… Tampoco existe a nivel fisiológico, si penetras el cerebro buscando el sonido te darás cuenta que el sonido no está en ningún lugar, entonces el sonido es también una cualidad de la conciencia.

La conciencia podría conceptualizarse como lo que está detrás de todo acto perceptual, lo que sostiene la cualidad misma de la experiencia.

Aquí Grinberg nos introduce a la noción ineludible que se enfrenta a la ciencia, que es que toda nuestra experiencia, todo lo que podemos conocer no es más que conciencia, ya sea que exista o no una realidad independiente de nuestra conciencia, no conocemos las cosas directamente sino que las conocemos como fenómenos dentro de nuestra conciencia, decodificados por nuestra mente. Por ello, el método científico de un observador independiente que analiza un objeto de manera externa es imposible en este caso: el experimentador es parte del campo de su experimento, aquello que está investigando es con lo que está investigando. Compárese lo dicho por Grinberg con la teoría de la ontología como sólo conciencia de Kastrup:

Lo que intento explicar es la mera imposibilidad de articular coherentemente esta conciencia pura con lenguaje. Como tal, cualquier cosa que la conciencia sea en la ausencia de experiencia –en la ausencia de ondas– yace fundamentalmente más allá de nuestra capacidad de darle sentido… Con esto en mente podemos afirmar que la conciencia –sea lo que fuese intrínsecamente– es el único portador de realidad que podemos conocer de manera certera. Es el único hecho empírico innegable de la existencia.

Por otro lado la definición de Grinberg de la conciencia como “lo que está detrás de todo acto perceptual, lo que sostiene la cualidad misma de la experiencia”, nos remite al concepto de “dharmadhatu” del budismo dzogchen, donde se habla de un espacio base o simiente de todos los fenómenos que es idéntico a la mente, esto es, una mente incorpórea, iluminada e ilimitada. Similar también, por supuesto, es el concepto de la totalidad implicada de David Bohm, el cual concibe el espacio como un mar holográfico de infinito potencial, donde el tiempo no existe, ni la separación entre los objetos y del cual se desdoblan los fenómenos que conocemos como las cosas físicas –el orden que se hace explícito. En la que aparentemente fue su última entrevista, con  un medio español, Grinberg resumió buena parte de su teoría sintérgica de la conciencia, la cual hace eco de Bohm:

En primer lugar esta relación es muy clara ya que nosotros interactuamos con una matriz informacional, con un campo informacional el cual contiene toda la información en cada una de sus porciones. Es una matriz informacional de tipo holográfico. Pero no hay en ese nivel cualidad de la experiencia, no hay objetos separados unos de otros, sino que es un campo informacional de una complejidad extraordinaria. Nuestro cerebro interactúa con este campo informacional que algunos llaman el “campo cuántico”; otros, como David Bohm, le llaman “el orden implicado”; la teoría sintérgica le llama “el campo sintérgico”. Pero no importa cómo se le llame. Los físicos actuales están hablando de un “campo pre-espacial

El cerebro interactúa con este campo y a partir de esta interacción, como una resultante final del procesamiento cerebral, aparece la realidad perceptual tal y como la conocemos; esto es, los objetos con sus colores, con sus formas, con sus texturas… en general nosotros tenemos la confusión de ver la resultante final, en lugar de como resultante final, como estímulo primario, y esto resulta de una incapacidad de acceso al proceso.

El cerebro, al interactuar con este campo informacional pre-espacial, como resultante final crea la realidad perceptual.. esta realidad que se crea es el producto final de un proceso cerebral y una vez creada tiene una existencia real. Esto es, lo que estamos viendo, los colores, las formas existen en este nivel que estoy mencionando; son, al mismo tiempo, el producto final de un procesamiento, pero ya que está esto tienen existencia real; pero existen como conciencia, no existen como materia.

La realidad que percibimos sería la decodificación que hace nuestro cerebro de lo que es unidad infinita inmanifiesta, la punta de la ola del gran océano de conciencia, la cual confundimos como un “estímulo primario” cuando es solamente como el remolino que se excita en la superficie del agua –y por lo tanto no nos damos cuenta cómo somos parte del mismo proceso creativo de la realidad. En otro texto Grinberg afirma que “nuestra conciencia es un tentáculo de Dios”, acaso haciendo eco de la idea hinduista de que la deidad experimenta a través de nosotros la diversidad de la creación, y por ello se les llama a Shiva y a Krishna “el disfrutador (o el gozador)”. Seríamos entonces la forma en la que la divinidad, que es conciencia absoluta indiferenciada, experimenta el universo como diversidad, como variedad de experiencia, casi como un sensual diletante estético de las posibilidades de su propia creatividad. Comparemos ahora la teoría de Grinberg con este otro pasaje de Bernardo Kastrup de su libro Brief Peaks Beyond:

Sostengo que no necesitamos nada más que la conciencia para explicar la realidad: todas las cosas pueden ser entendidas como excitaciones en sí de la conciencia… el terreno de toda la realidad es un flujo transpersonal de experiencias subjetivas que describo metafóricamente como un río. Nuestra conciencia personal es simplemente una ubicación de este flujo: un remolino en el río. Es esta ubicación la que lleva a la ilusión de identidad personal y separación. El sistema cuerpo-cerebro es la imagen del proceso de ubicación en el río de la conciencia, como el remolino es la imagen  del proceso de ubicación en un flujo de agua. No hay nada en el remolino más que agua. Sin embargo, podemos señalarlo y decir: ¡hay un remolino! Análogamente, no hay nada en un cuerpo más que conciencia. Sin embargo, podemos señalarlo y decir: ¡hay un cuerpo!

Kastrup sostiene que es la conciencia la que tiene un cerebro-cuerpo y no el organismo físico el que tiene la conciencia (Grinberg seguramente estaría de acuerdo aunque también mencionaría que las posibilidades de nuestro cerebro son probablemente ilimitadas y apenas hemos tocado la punta de su potencial psíquico). Personas como Pachita y otros chamanes, según Grinberg, han conseguido entrar en un estado de unidad con ese infinito surtidor que es la Conciencia de todas las conciencias, el Ser de todos los seres, y operando desde ese estado han fundido su voluntad con la voluntad divina, de esta forma pudiendo afectar la materia ordinaria y realizar actos que son indistinguibles, desde nuestra perspectiva, de la magia. Dice Grinberg:

De acuerdo con esta idea Pachita estaba localizada en esta conciencia directamente: en la creación; ya no había proceso, y las leyes de esta conciencia que llamamos mundo, que llamamos objetos, que en realidad es pura conciencia de alguna manera, ella las manejaba, y en este nivel no hay pasos intermedios puesto que todo es conciencia, puesto que aun los objetos que percibimos son esta resultante final. Son parte de la conciencia. Entonces si uno está totalmente localizado ahí, si uno no tiene ninguna duda acerca de que la realidad es ese nivel, entonces uno simplemente funciona en ese nivel con las leyes de ese nivel. De tal forma que esto es lo que estoy empezando a concluir después de 15 años de estar pensando acerca de, y tratando de explicarme qué es lo que sucedía con Pachita. Y si se fija la explicación es de lo más sencilla que hay, y al mismo tiempo de lo más complejo, como creo que es todo lo que tiene valor, que es simple, sencillo, pero al mismo tiempo complejo.

Grinberg sugiere que de alguna manera Pachita tenía acceso a lo que Bohm llama “la totalidad implicada”, a lo que Schopenhauer llamaba “el mundo de la Voluntad” y Carlos Castaneda, quien conociera por cierto a Grinberg y a Tony Karam, llamaba “el mundo del nagual”.

Tal vez el buen doctor Grinberg habría apreciado la siguiente cita del clásico advaita Yoga Vasistha con el que concluimos este artículo:

Un movimiento momentáneo en la conciencia es entendido como “Esto es la creación”; cuando se da un movimiento momentáneo de energía en la conciencia, se conoce como “Esto es una época”. Un movimiento similar de energía en la conciencia por sí solo es conocido como el tiempo, acción, espacio, sustancia, etc. Inclusive la forma, la vista y el pensamiento que concierne a éstos no son más que movimientos de energía que emergen de su propio acorde en la conciencia, que es informe. Lo que sea que emerge de esta manera es conocido como el carácter de la sustancia receptiva: esto ha llegado a conocerse como el orden cósmico.

La conciencia infinita empieza a experimentar las diferentes partes de su propio ser y de esto nace la percepción de sí misma. De esto se desdobla la noción de relación, la palabra y su objeto correspondiente. Ya que está percepción está dotada de la facultad de observar y examinar lo que observa, se reconoce como conciencia.

El cuerpo cósmico sutil (ativahika) que surgió como el creador Brahma de manera completamente natural (justo como un coco maduro cae cuando un cuervo se posa sobre la rama) continúa existiendo en función de la naturaleza interna de la conciencia. Él es en sí mismo el universo. El que ve, el acto de ver, y el que es visto son todos irreales. O si son considerados reales, así entonces todos son Brahman, sólo el Brahman es real.

 

Twitter del autor: @alepholo
Imagen: ©David Grinberg Preciado. Jerusalem 1990.
Fuente: http://pijamasurf.com/

Vidas pasadas: Entrevista al Dr. Brian Weiss por Isabela Herranz

Gracias a la labor de investigadores como Brian Weiss, en las últimas décadas se ha producido un extraordinario interés en la reencarnación y en la terapia regresiva.

En su primer libro Muchas vidas, muchos maestros (1988), este psiquiatra americano abrió una puerta inesperada al sorprendente reino de la regresión a vidas pasadas, mientras que en A través del tiempo (1992) mostraba cómo emplear técnicas rápidas y seguras para sanar todo tipo de síntomas clínicos. Más recientemente, extrayendo sabiduría de los Maestros, guías espirituales que modelan nuestros destinos, este autor best-seller nos ha ofrecido una valiosa obra -Sólo el amor es real- donde revela que la fuerza esencial de la vida en el universo y la energía sanadora suprema es el AMOR.

Al parecer su vida profesional adoptó un nuevo giro a raíz de trabajar con una paciente que bajo hipnosis revivió supuestas vidas pasadas. ¿Podría contarnos algo en relación con ese período entre “la antigua forma de ver el mundo” y la “nueva”? ¿En qué medida afectó su vida?

Sí, esta paciente tuvo un efecto muy profundo en mi vida porque yo era un científico, había escrito bastantes libros y ensayos y mi reputación académica era notoria, estaba alcanzando incluso renombre internacional en psico-farmacología. Pero cuando comencé a trabajar con Catherine la visión que tenía de la vida y la muerte cambiaron por completo. Entonces se me habría podido definir como un agnóstico. Creía en la ciencia, en la lógica, en los valores del hemisferio cerebral derecho. Esto aconteció hace 23 años y desde entonces he tratado a 3.500 pacientes más. Empecé a investigar en áreas como la reencarnación y la conciencia humana sobre las que nunca se me ocurrió que podría llegar a investigar. En fin, cambió mi sistema de valores, me di cuenta de lo que era importante y lo que no.

¿Y ahora qué es lo más importante para usted?

La forma en que me relaciono con los demás, los sentimientos sobre mí mismo, la paz interior que experimento cuando medito, la comprensión de un todo mayor. Ahora son menos importantes para mí las cosas materiales que poseo o lo que puedan pensar los demás. Ser una persona espiritual, compasiva y amorosa con los demás y con uno mismo… eso sí que importa. Es lo que nos llevamos cuando pasamos al otro lado. Creo que hay un propósito tras la creación y que no existimos como resultado de una colisión caótica de moléculas. Tampoco creo que el tiempo exista. Si todo es energía, en términos de reencarnación no importa cuántas vidas tenemos. Creo que estas vidas ocurren en realidad de forma simultánea y que seguimos viviendo cuando nuestro cuerpo muere, somos inmortales.

¿Se ha sometido personalmente al proceso de regresión? ¿Cómo ha sido su experiencia? ¿Cuántas veces la ha tenido?

Unas ocho o nueve con diferentes colegas y mi esposa y sé que puede ser algo muy emotivo y vívido. Alguna vez me ha ocurrido en sueños. Recuerdo una experiencia especialmente interesante durante una sesión de shiatsu. Recordé haber sido una especie de sacerdote en tiempos babilónicos, pero no tengo forma de comprobarlo. Ni siquiera regresé con un nombre, pero estaba en un zigurat y era una persona que no ayudaba a los demás, sino que se aprovechaba de ellos para su ganancia personal. En otra vida me vi como un sacerdote católico y sufrí tortura y muerte durante la inquisición en Dublín. Mi actitud era muy distinta a la anterior. Quizá fue mi mente la que creó todo el escenario, pero mirando a mi mente de forma objetiva fue algo muy diferente a como suelo soñar despierto, por ejemplo. Eran recuerdos cargados con mucha emoción, tenían una cualidad diferente. ¿Cómo voy a probar algo así en laboratorio? Hay zonas del cerebro que se activan durante estas experiencias según comprobó el neurólogo Penfield, pero creo que hace falta investigar mucho más todavía. En Occidente todo queremos explicarlo científicamente pero también debemos ser pragmáticos y filósofos. La esencia de la ciencia es mantener una visión abierta y encuentro que la mayoría de los científicos no la tienen.

Además de estas experiencias de regresión, ¿ha probado algunas drogas enteógenas con ánimo de explorar la conciencia?

Buena pregunta… La verdad es que nunca me atreví a pesar de haber estado investigando con ácido lisérgico mucho antes de trabajar con técnicas de regresión. Trabajaba con ratas para observar qué efectos producía en sus cerebros. Su posible influencia en la genética me disuadió. No sé si me he perdido algo, pero nunca he probado drogas alucinógenas, ni siquiera cuando estuve en Brasil. En cambio, sí he probado técnicas muy efectivas como el Hemi-Sync. De todas formas para vaciar la mente practico diariamente un sistema de meditación elaborado por mí con diferentes técnicas. Me funciona mejor por la mañana, antes de comenzar la jornada, y suelo alcanzar niveles muy profundos de relajación.

¿Continúa haciendo regresiones en la actualidad?

Nunca he dejado de investigar y sigo siendo muy crítico. No sería científico aceptar las cosas sin evaluarlas cuidadosamente. Sin embargo, ahora soy más intuitivo. Sigo atendiendo pacientes y fundamentalmente hago regresiones, pero sobre todo estudio la conciencia. Por ejemplo, ¿cómo puede alguien saber lo que está ocurriendo en un momento determinado a seis mil kilómetros de distancia? ¿Cómo establecen los médiums contacto con los espíritus de difuntos? Estudio todo esto. No digo que todo sea religión o espiritualidad, sino algo científico. Se trata de energías y habilidades que tenemos para las que todavía carecemos de explicaciones científicas, pero las tendremos muy pronto.

¿Se está refiriendo a investigación parapsicológica?

A este tipo de investigación hoy la denominamos así, pero dentro de pocos años poseerá carácter de ciencia. Se trata de la energía de la mente. Cuando hacemos un electrocardiograma o en electroencefalograma, por ejemplo, lo que estamos testando es mera energía coronaria o cerebral. La conciencia se encuentra situada a lo largo de todo el espectro. Ahora hay científicos muy serios que estudian todos estos fenómenos. Aunque todavía los situamos en el reino de la parapsicología están deslizándose en el terreno de la ciencia tradicional.

En relación con dicha “energía”, ¿ha tenido alguna experiencia que pudiera calificar de paranormal?

Bueno, no sé hasta qué punto. Hay muchas personas que afirman ver auras y colores. Hace unos años asistí a una pequeña reunión en Estados Unidos con el Dalai Lama. A su alrededor y alrededor de los otros lamas que le acompañaban vi un halo de luz dorada. Se me ocurrió decirlo y con gran sentido del humor todos se echaron a reír diciendo que sí, que tenían esa luz a su alrededor. Estuvo muy bien. También hice unos experimentos en la universidad con unos sanadores chinos para comprobar si la energía de sus manos afectaba a unos cultivos de bacterias y a personas. Funcionó. Creo que estamos empezando a comprender en qué consiste todo este mundo de las energías, el poder del amor, la compasión, etcétera.

¿Cuál cree que ha sido la contribución más importante de la terapia regresiva al campo de la psicología?

Los pacientes se benefician profundamente y en consecuencia sufren menos y gastan mucho menos porque el tiempo de tratamiento se reduce muchísimo. Aunque sólo sea por lo bien y rápidamente que funciona merece la pena ponerla en práctica y estudiarla a fondo. Es terapéutico cuando la persona sigue el proceso y lo vive con emoción, no sirve que un psíquico o un médium les diga lo que fueron en vidas pasadas. Personalmente trabajo en dos niveles. Uno es la validación de los recuerdos, es decir, los detalles históricos, nombres, etcétera. Hay casos de personas que hablan cinco idiomas que no han aprendido en esta vida.

El otro nivel es el terapéutico: los pacientes se curan al margen de sus creencias en la reencarnación. Desaparecen los síntomas físicos que padecían, al igual que las fobias, sienten una profunda paz y relajación. Esto es muy notable al margen de nuestra capacidad para explicarlo de forma científica. La fenomenología está clara: la gente se cura rápidamente. A veces es suficiente con un par de sesiones, mientras que antes hacían falta un par de años o más de psicoterapia para obtener resultados. Suele haber recuerdos reprimidos con una gran carga emocional y con la técnica de la regresión afloran casi inmediatamente. Es muy potente.

Algunos investigadores piensan que las historias que emergen durante las regresiones relativas a supuestas vidas pasadas son mera fantasía elaborada por nuestra mente inconsciente para satisfacer al investigador. ¿De qué argumentos dispone para refutar esto? ¿En cuántos casos de los investigados por usted ha podido verificar datos sobre vidas pasadas?

Nuestra mente es sorprendente y apenas empleamos sus poderes creativos, pero al margen de esto cada vez nos encontramos con más casos que parecen confirmar y validar la existencia de la reencarnación. Van más allá de las explicaciones. Recuerdo, por ejemplo, el caso de una mujer inglesa que recordó una vida pasada en Irlanda. Nació en los años treinta y murió en los cincuenta a raíz del parto de su quinto hijo. Los cinco niños todavía vivían y confirmaron todos los recuerdos de la infancia de su madre, tal y como ella los había recuperado durante la regresión. No se trata evidentemente del inconsciente colectivo ni nada similar. Ya contamos con cientos de casos. Cuando preguntas las personas recuerdan perfectamente que sus recuerdos son de una vida anterior.

Sin duda, todo esto es muy difícil de demostrar en laboratorio. Como ahora viajo mucho lo que hago es entrenar en esta terapia a unos doscientos profesionales al año en todo el mundo. Cuantos más la practiquen más datos tendremos para una evaluación científica. Se trata de dar credibilidad a esta terapia. Aunque a veces no es fácil discernir lo que es real de lo que no lo es, lo importante en definitiva es que el paciente se cure de verdad. Es increíble que muchas personas con síntomas físicos o incluso con tumores que han sido confirmados por resonancias magnéticas o tomografías cuando se someten a una técnica de regresión se curan. Se trata de cambios fisiológicos palpables. Es una prueba clara de la conexión entre cuerpo y mente.

¿Podría resumir los mensajes más importantes que ha recibido de los Maestros? ¿Cómo los obtuvo? ¿Mediante canalización tal vez?

Creo que todos tenemos contacto con la conciencia o el yo superior, da igual el nombre que utilicemos para definirlo. Pero cuando escuchamos los mensajes se observa que todos giran en torno al amor, la compasión, la ayuda a los demás, etcétera. Eso es precisamente lo que están descubriendo los científicos. A veces cuando leo a Albert Einstein o a otros científicos cuánticos me doy cuenta de que su trabajo es profundamente místico. Es siempre el mismo mensaje: hay mucho más en la vida que no vemos. Somos energía, compasión, amor y tenemos que actuar en consecuencia. Ese es el mensaje. Creo que podemos debatir cuanto haga falta sobre si la reencarnación es real o no, pero en última instancia lo que cuenta es comprender que nuestra verdadera naturaleza es espiritual. Tenemos que sanarnos individualmente y en grupos.

En su libro Lazos de amor muestra que cada uno de nosotros tiene un alma gemela a la que ha amado en reencarnaciones pasadas y con la que espera reunirse en esta vida.

¿Es esto aplicable a todo el mundo? ¿Es posible encontrarnos con nuestras almas gemelas sin pasar por el proceso de la regresión?

Todos tenemos más de un alma gemela. Puede ser un amigo, un padre, un amigo íntimo… Se trata de personas con las que hemos compartido una o más vidas pasadas y las reconocemos inmediatamente por su mirada, el toque de sus manos, la sensación de familiaridad. Están muy próximos a nosotros, nos ayudamos mutuamente y aprendemos juntos las lecciones de la vida. No hace falta una regresión para encontrarlas. Muchísimas personas que han leído mi libro me escriben contándome cómo conocieron a sus almas gemelas. A veces tienen sueños antes de encontrarlas. No hace falta hacer ningún esfuerzo, nos las trae la vida.

Tomado de: energia-2012.blogspot.com

Fuente: https://compartiendoluzconsol.wordpress.com/2015/10/28/vidas-pasadas-entrevista-al-dr-brian-weiss-por-isabela-herranz/

Entrelazamiento cuántico o “efecto de Dios”: el pegamento entre el espíritu y la materia

El entrelazamiento cuántico, descrito como el parteaguas entre la física moderna y la clásica y también llamado “el efecto de Dios“, parece servir como un cordón inmaterial que conecta todas las cosas del universo y tiende un puente entre la materia y el espíritu.

Las cosas que han estado alguna vez en contacto entre sí siguen influyéndose mutuamente a distancia tras haberse cortado el contacto físico

James Frazer, La Rama Dorada.

What is LOVE?- An attempt to create quantum entanglement between two or more macroscopic sentient beings

@Akposthuman

En las últimas décadas la física cuántica ha tomado una enorme popularidad entre los no iniciados, principalmente por virar el materialismo característico de la ciencia hacia antiguas filosofías como el idealismo o religiones tan atractivas para la mente posmoderna como el budismo. Tiende un puente: la ciencia originalmente no se distingue de la filosofía: ambas buscan describir y entender la naturaleza (o el universo); la naturaleza, que en un inicio era concebida como la manifestación visible del espíritu. Es parte de la interpretación popular de la física cuántica (ampliamente criticada por científicos que en ocasiones no logran salir de la “caja”): hacer del mundo algo en lo que la mente participa o al menos algo que se parece más a lo mental que a lo inerte y meramente mecánico. A mi juicio atinadamente, el filósofo y físico de Yale Abner Shimony llamó a esta vertiente de la física “metafísica experimental”.

Una de las cosas que ha hecho a la física cuántica tan atractiva para la mente popular, con cierta inclinación a la espiritualidad, es que ha demostrado que el acto de observar un objeto afecta el estado de lo que se observa. Este “efecto del observador” se explica por la interacción inevitable entre un instrumento y el fenómeno que se observa. Por otra parte, el principio de indeterminación de Heisenberg señala que la posición y el momentum de una partícula no pueden determinarse hasta que no es medida —existe en un estado de superposición, está, por así decirlo, en todas partes antes de ser medida u observada. La interpretación popular, que extrapola el mundo micróscopico, espectral e implicado del quantum al mundo macroscópico, que se caracteriza por el dar sentido: la explicación, ha entendido esto como que al observar cualquier fenómeno, al percibir algo, lo modificamos: la mirada transforma e incluso, bajo cierta influencia del new age, al percibir (o al creer en) algo lo estamos (co)creando. El escritor Robert Anton Wilson desarolló toda una  teoría de psicología cuántica agnóstica de la realidad bajo este principio:

Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo… el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos… cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana).

Entre el tesoro de rarezas que descubrió la física cuántica al penetrar en el átomo, probablemente la más significativa y maravillosa sea el entrelazamiento cuántico.  Desde 1935 el físico Erwin Schrödinger notó una propiedad peculiar en la materia subatómica que llamó  ”entrelazamiento” (entanglement, en inglés).  Esto es, cuando dos sistemas cuánticos entran en contacto entre sí permanecen conectados instantáneamente, como si fueran parte de un todo indivisible.  Schrödinger rápidamente apuntó que esta era la diferencia fundamental entre la teoría cuántica y la física clásica.

Actualmente el entrelazamiento cuántico se entiende como un proceso en el que una sola función de onda describe dos objetos separados, los cuales comparten una misma existencia no obstante lo lejos que puedan estar entre sí, como si estuvieran unidos por un cordón umbilical invisible o una onda que, en teoría, se puede propagar por todo el universo. Dos partículas que se han entrelazado tienen una descripción definida juntas, pero cada partícula por separada yace en un estado completamente indefinido: podemos decir que no existe la una sin la otra (aunque una partícula pudiera estar en las Pléyades y la otra entrando a tu pupila en la Tierra: photons that did tango, can never untangle). El entrelazamiento cuántico, que ha sido observado principalmente entre fotones, ha sido descrito por Henry Stapp en los términos de “luz gemela”, una “disposición correlacionada a responder”.

Albert Einstein desdeñó este aspecto de la mecánica cuántica con su famosa frase de “acción fantasmal a distancia”. Einstein, por supuesto, había impuesto un límite de velocidad al universo y no concebía posible un efecto superlumínico. Sin embargo, el físico irlandés John Bell demostró con su famoso teorema que el entrelazamiento cuántico sí ocurre (algo que ha sido confirmado en repetidas ocasiones, como es el caso del famoso experimento de Aspect).

Ahora bien, este misterioso efecto de entrelazamiento a distancia difíicilmente se explica por una fuerza física que pueda viajar más allá de la velocidad de la luz para transmitir un estado cuántico entre dos partículas (de existir ciertamente se mantiene fantasmal).  Bell describió esta conexión entre partículas como “no-local”, es decir que no tiene una ubicación en el espacio. Dice Nick Herbert:

Las interacciones no-locales, de existir, serían una especie de vudú de la física en el que una partícula influye en la otra, no a través de una fuerza de campo convencional, sino simplemente porque se han tocado alguna vez en el pasado distante.

Pese a observarse en el laboratorio repetidas veces este fenómeno que afecta a los bloques fundacionales de la materia que conforma a todas las cosas del universo, existe cierta reluctancia a darle importancia al entrelazamiento cuántico. Nuestra vida en el mundo macro discurre sin detenernos a pensar en lo que significa que todas las partículas que han estado en contacto entre sí tengan esta propiedad de conexión cuántica instántanea: no se nos ocurre pensar que estamos entrelazados con ciertas personas, con ciertos objetos, con ciertas ideas que siguen influyéndonos a distancia. Recientemente, sin embargo, científicos han notado que diversos fenómenos “macroscópicos” —como la fotosíntesis y la navegación de las aves— parecen estar ligados al entrelazmiento cuántico. Aún más interesante es la teoría de que nuestro ADN se mantiene unido debido a esta conexión cuántica.

Elisabeth Rieper y colegas de la Universidad Nacional de Singapur dicen que este entrelazamiento es lo que mantiene unida la doble hélice del ADN. Según el sitio Technology Review de MIT, Rieper y sus colegas usaron un modelo teórico del ADN en el que cada nucleótido consiste en una serie de electrones orbitando un núcleo cargado positivamente. El movimiento de la nube negativa es un oscilador armónico. Cuando los nucleótidos se unen para forma un par de bases, las nubes deben de oscilar en direcciones opuestas o la estructura no será estable. Rieper y sus colegas se preguntaron qué  le sucedería a esas oscilaciones si los pares bases estuvieran apilados en una doble hélice. La hélice debería de vibrar y deshacerse, pero esto no sucede, ya que las oscilaciones ocurren como una serie de estados de superposición —lo que significa que oscilan en todos los estados posibles al mismo tiempo. Un entrelazmiento cuántico lo mantiene todo unido [Daily Galaxy].

Que el ADN esté unido por entrelazamiento cuántico es altamente significativo, y por otra parte algo que podría anticiparse bajo cierto entendimiento de la selección natural y la evolución. Siendo que el ADN es fundamentalmente un programa (bio)informático que ha logrado replicarse con éxito —una especie chip cósmico o libro orgánico (¿el axis mundi de la galaxia?)— y que la forma más efectiva de transmitir información de la cual tenemos conocimiento es el entrelazamiento cuántico, es lógico pensar que el código genético esté vinculado entre sí de esta forma: con el pegamento más potente del universo (curiosamente es esa “oscilación de todos los estados posibles al mismo tiempo” lo que le da cohesión,  una especie de omni-potencia cuántica).

Además de la teoría expuesta por los investigadores de la Universidad de Singapur, el Premio Nobel de Química Luc Montagnier publicó el año pasado un trabajo en el que sugiere que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen su estructura en otras moléculas, algo similar a una teleportación de información, o en otras palabras entrelazamiento cuántico. El experimento realizado por Montagnier ha generado gran controversia y poca aceptación entre la comunidad científica, de cualquier forma avanza hacia una elegante intuición —que parece reflejarse en  la naturaleza. Aún menos aceptado es el trabajo del científico ruso Pjotr Garjaje quien sostiene que el ADN es similar a un Internet cósmico. Lo siguiente del libro Vernetzte Intelligenz de Grazyna Fosar y Franz Bludor (traducción de fragmentos aquí):

De hecho, Pjotr y su equipo encontraron más paralelos aún entre la genética y la informática. Especulan que la estructura del “ADN basura” (el “segundo código” similar a la gramática del lenguaje humano) y su posibilidad de modificación, se deben a que el ADN no acumula toda la información necesaria en cada momento, sino que intercambia información permanentemente (la recibe, modifica y emite), de la misma forma que lo hace una computadora conectada a la web. Cada persona sería, siguiendo esta línea argumental, un nodo de una red o sistema (como Internet) que involucraría a muchos más individuos-nodos.

Hay que aclarar que Pjotr es una figura oscura, aparentemente miembro de la Academia de Ciencias de Moscú según algunos sitios web,  de quien se tiene poca información y quien cree que el ADN no solo puede modificarse a través de la interacción de rayos de luz coherente (como lásers), también a través de las palabras —de manera similar a lo que sostiene Masuro Emoto con las moléculas de agua. Aclarando esto —que nos alejamos de la ciencia establecida— la posibilidad de que el ADN de un ser vivo no solo esté en un estado de entrelazamiento cuántico con cada una de sus células, sino con otros miembros de su especie (y quizás con todo el universo), es muy interesante. Es una forma de explicar la fascinante teoría de los campos mórficos del biólogo Rupert Sheldrake, quien sostiene que existen campos de información  que organizan el desarrollo de una especie y sirven con una memoria de la naturaleza —de tal forma que se pueden transmitir hábitos y mutaciones de manera horizontal, sin tener que pasar de generación a generación.

En 1920 el embriólogo Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten fotones “ultra-débiles” dentro del espectro ultravioleta. Gurwitsch los llamó “rayos mitogénicos”, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura morfológica de un ser vivo.

En la década de los 70 el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y que exhibía un patrón periódico y coherente. Popp teorizó que los biofotones son producidos por el ADN en el núcleo de las células. Esto fue demostrado en los años ochenta. El Dr. Jeremy Narby  escribió en su libro The Cosmic Serpent:

Como el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene una forma de escalera torcida (o una viña); de acuerdo a mi hipótesis, el ADN era, como el axis mundi, la fuente del conocimiento y las visiones chamánicas. Para estar seguro tenía que entender cómo el ADN podía transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas elctromagnéticas, y me acordé de lo que Carlos Perez Shuma me había dicho cuando comparó a los espíritus con ‘ondas de radio’. Una vez que prendes la radio, las puedes sintonizar. Es lo mismo con los espíritus; con la ayahuasca los puedes ver y escuchar. Así que investigué la literatura sobre fotones de origen biológico […]

Narby formuló la hipótesis de que cuando los ayahuasqueros del Amazonas dicen comunicarse con los espíritus de las plantas, de sus ancestros o de la naturaleza, en realidad se están comunicando con el ADN de esas plantas o con su propio ADN (el cual tiene un campo holográfico) —y de esta forma obtienen información sumamente difícil de obtener por métodos de prueba y error, como fue en su momento el descubrimiento del curare. «Esta es la fuente del conocimiento: el ADN, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático escupiendo fuego».

Existe en la profundidad del misticismo humano una identidad entre el espíritu y la información, que ha sido recuperada con la física cuántica y con la era de la informática. Del gnosticismo al Internet. De Hermes a MSN. It from bit. Heisenberg escribió: “los átomos no son cosas, son solo tendencias, así que en vez de  pensar en cosas, debes de pensar en posibilidades. Todos son posibilidades de conciencia”. Ervin Lazlo ha dicho que “la información es el software del universo“. Vemos hoy  claramente que la información es lo que programa a la materia, lo que de alguna manera arde al interior del cuerpo (la manifestación más conspicua de aquello que llamamos alma —”el sol invisible”— es la información, el código). La versión de Erik Davis del Génesis:

En el principio era la Info, y la Info estaba con Dios, y la Info era Dios.

Davis, en su texto Images of Spiritual Information, añade: “El medio es el mensaje y el mensaje es el espíritu al interior que viene de fuera, señal y ruido cruzando las fronteras entre sí en el flujo feroz del desdoblamiento”.

Si el Logos o Espíritu en verdad es omnipresente, entonces debe de contar con los servicios de mensajería instantánea del entrelazamiento cuántico.  No por nada el escritor Brian Clegg ha titulado su libro sobre el entrelazamiento cuántico “El Efecto de Dios“, como si este fuera el resultado de la materialización de la divinidad en el universo: el sello elástico de la unidad.

Según el físico Nick Herbert, el teorema de Bell revela que los hechos que experimentamos en el mundo “no pueden ser simulados por una realidad local subyacente. Cualquier realidad que se ajuste a los hechos debe de ser no-local […]. El teorema de Bell muestra que debajo del mundanal ruido de nuestra existencia local yace oculta una realidad cuántica vudú conectada superlumínicamente que es necesaria para que este mundo ordinario opere”.

Esta realidad subyacente es lo que David Bohm llamó el orden implicado, un mar de energía del cual se desprende nuestra existencia apenas como la onda que se forma sobre la superficie de un lago cuando se lanza una piedra. Es también lo que Arthur Schopenhauer llamó el Mundo de la Voluntad (nuestra realidad explícita es el Mundo de la Representación: el Maia, la Matrix). Es también el mundo del Nagual, que expone Don Juan Matus según Carlos Castaneda y que podría ser parte de la tradición oculta tolteca. Es el mundo del Espíritu, el Brahman. El entrelazamiento cuántico parece ser el cordón umbilical (de luz comunicante) entre la dimensión de unidad divina absoluta y el mundo material de la multiplicidad, que es una falsa caída o división, ya que, por el mismo entrelazamiento cuántico, el Espíritu sigue irradiando, transmitiéndose a sí mismo a través de nosotros. In-formándonos.

Con información de Quantum Tantra y de MIT Technology Review

Twitter del autor: @alepholo

Fuente: http://m.pijamasurf.com/2012/01/entrelazamiento-cuantico-el-pegamento-entre-el-espiritu-y-la-materia/

Reflejos de los Chakras en la Tierra

CHAKRA RAIZ (1): SUDÁFRICA : Actualmente la zona esta polarizada en el polo del Miedo, peligra la subsistencia de la vida, baja autoestima, autodestructiva, zona de dudas, abatimiento, incertidumbre, escasez material, falta de sustento, enfermedades, abundan las necesidades básicas. Abundan las víctimas.

En su polo positivo esta zona es la base de la Humanidad, las raíces ancestrales, orígenes, alimento, cuerpos físicos fuertes y saludables (la raza negra es la que más fuerza vital posee, y esto se traduce a su desarrollo corporal, huesos y músculos), es la base de la Kundalini, es el lugar donde mayores riquezas brotan de la Tierra (sustento), desarrollo de instintos primarios. Es la zona de mayor cantidad de TIERRA (ausencia de aguas).

CHAKRA SACRO (2): MELANESIA/MICRONESIA: Esta zona esta polarizada en el polo del Placer (Paraísos fiscales, islas privadas, lugares de vacaciones, lujo, placeres). Abusos de placeres y deseos. Zona viciada (sexo, drogas-narcotráfico, alcohol, juego, adicciones). Excesos y carencias. Desequilibrios emocionales y materiales. Contraste riqueza/pobreza. Placeres/culpas. Sensibilidad, manipulaciones. Zona de tifones.

En su polo positivo esta zona es de fluidez, movimiento. Disfrute del mundo material y la comodidad con la conciencia del equilibrio y la sensación de “suficiente”. Manifestación del arte. Baile, ritmos. Es la zona de mayores caudales de AGUAS.

CHAKRA PLEXO SOLAR (3): ZONA DE MEDIO ORIENTE: Esta zona esta polarizada en el polo de la vergüenza y del enfrentamiento con el otro a través de las guerras. El plexo solar es la conexión con el entorno, con los otros pares, por lo tanto se alimenta la guerra y los enfrentamientos para aumentar la separación entre las personas. Zona de mayor ansiedad (miedo a lo que puede acontecer a cada momento). Falta de identidad de los habitantes. No hay valoración del Ser Humano. Inseguridad. Trabajo esclavo. Vergüenza (se obliga al as mujeres a ocultarse, taparse). Cólera, Ira (Calor abrasante)

En su polo positivo esta zona es la Cuna de la identidad y el valor. De la acción, la vitalidad y la voluntad. Relaciones con el entorno. Responsabilidad, compromiso, lucha por ideales. Respeto. Es la zona de mayor absorción Solar (FUEGO)

CHAKRA CARDÍACO (4): EUROPA: Esta zona esta polarizada en el amor condicional (Jugar a estar enamorado), dependencias emocionales, enmascaramientos de heridas personales, rencores, broncas, odios. Superficialidad (Suiza). Dramatismo. Miedo al rechazo. Se ama en exceso. Apegos emocionales. Falta de libertades. Justamente España es la MADRE patria (amamanta) actualmente “esclavizada” por el sistema, siendo el país más liberal. Paris, Venecia, Roma, cunas del “AMOR”.

En su polo positivo esta zona irradia AMOR INCONDICIONAL, LIBERTAD, INDEPENDENCIA (AIRE) COMPASIÓN, SE ALIMENTA A LOS DEMÁS PAÍSES.

CHAKRA DE LA GARGANTA (5): EE.UU/MÉXICO: Esta zona esta polarizada en el polo de la Mentira. Todo el manejo de la información, comunicaciones, medios, televisión y radiodifusión tienen cede en esta zona. Manipulación de la información. Hay una democracia disfrazada. Autoritarismo encubierto. Se habla en exceso. Arrogancia. Falta de sinceridad por no expresar los sentimientos.

En su polo positivo esta zona irradia la VERDAD. Expresión, comunicación. Audiencia. Inspiración artística. Facilidad para la meditación. Creatividad mental.

CHAKRA DEL TERCER OJO (6): PERÚ/BOLIVIA: Esta zona esta polarizada en la ilusión. Están bajo el velo del sistema impidiendo que se VEA la REALIDAD ya que cuenta con bases para descubrirla y darla a conocer. Zona muy CONTROLADA por los gobiernos. Se fomenta el prejuicio social. Racismo.

En su polo positivo esta zona irradia la REALIDAD. Psiquismo. La guía está en el interior. Amor, emociones, arte. Carisma. Experimentación de fenómenos inusuales. Milagros. Revelaciones. Conocimiento.

CHAKRA DE LA CORONA (7): ANTÁRTIDA: Esta zona esta polarizada en la Inconciencia/Ignorancia (Se oculta lo que realmente hay en este continente). Zona “congelada” (paralizada).

En su polo positivo esta zona irradia CONCIENCIA. Elevada conexión con los planos superiores (Polo Sur). Trascendencia, Paz, serenidad, sabiduría.

Actualmente estamos transitando un proceso de Ascensión, donde el Universo, el Ser Uno, está dando paso a su nueva creación en la espiral evolutiva (favorece la expansión). De Mayor a menor, este proceso de creación tiene influencia en todo su contenido: Galaxias, sistemas solares, planetas, habitantes (canales). El Magneto estará virando hacia Sudamérica (Semilla potencial del planeta, cuna de Luz). Por lo tanto el magnetismo se desplaza de Europa hacia América del Sur (Aquí será la nueva ubicación del Chakra del Corazón).

Para aquellos que vivimos en Suramérica al tomar conciencia que la “Glándula Pineal Planetaria” reside aquí, podemos conectar con ella por medio de nuestra mente para proyectar una nueva realidad y reflejarla aquí mismo. De aquí se propagará hacia el resto de GEA. Tenemos el poder MENTAL en esta zona para crear, para idear, para sanar al planeta.

Saludos.

Fuente: shekinahmerkaba.ning.com