Reencarnación

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Reencarnación: pruebas contundentes

Por más de 4 décadas el doctor Ian Stevenson, profesor de la Universidad de Virginia, se dedicó a investigar la reencarnación. En los años 50 ya publicaba comentarios acerca de la investigación sobre la reencarnación en el periódico de la American Society for Physical Research (ASPR).

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Reencarnación en 1500 casos

En su libro “Reencarnación” (edición original de 1966 en el Journal of ASPR, nueva edición con investigaciones adicionales en 1974 por la University Press of Virginia y primera edición en alemán en 1976), el doctor Stevenson publicó por primera vez un extenso informe acerca de sus estudios de campo en torno a la reencarnación. Recogió más de 1,500 casos, en los que muchos, en su mayoría niños, creían recordar una vida pasada; de estos casos presentó 20  bien documentados.

Debido a su naturaleza, los métodos utilizados en este caso no eran experimentales ni se llevaron a cabo en laboratorios; se trató de métodos como los empleados por los abogados o los historiadores en la búsqueda de la verdad. Stevenson trató de obtener documentos que dataran de la época en que aparecía el recuerdo, o situados un poco después. Recogió evidencia de varios testigos acerca de los acontecimientos, primero de la propia familia y después los de la familia “previa” –es decir, de la familia en la vida que se recordaba-, y puso gran énfasis en una verificación independiente del caso.

El autor cuestionó a los testigos en diferentes intervalos de tiempo, de cada informe realizó un protocolo exacto y verificó qué tanto diferían las declaraciones entre sí. En una investigación meticulosa, sintetizó los datos obtenidos en cada uno de los casos y publicó el informe. En su famoso libro científico, se esmeró por presentar los casos de acuerdo a un esquema uniforme:

  • Resumen del caso
  • Listado de las personas que fueron interrogadas, de las situaciones que condujeron a ello y de las personas presentes.
  • Observaciones especificas del caso (particularidades, anomalías geográficas, personales o de comportamiento o la presencia de lunares etc.)
  • Un listado resumido de los informes protocolizados de los testigos.

Después abordó las hipótesis contra la reencarnación y enunció en qué parte de sus ejemplos, dichas hipótesis eran válidas y también las partes en que la evidencia no las sustentaba, e incluso aquellos ejemplos que desechaban por completo esas hipótesis contra la reencarnación.

De ello obtuvo como resultado un extenso esquema de los “recuerdos” que los niños narraban de una corporificación anterior, con información acerca de lugares, parientes, amigos y circunstancias que estaban conectados con su personalidad anterior, y a la vez revelaban experiencias que sólo podían ser conocidas por la persona en su vida previa y por sus allegados más cercanos.

Nadie pudo refutar el estudio  

A pesar de que a menudo su trabajo es cuestionado por el escepticismo científico y es minuciosamente puesto a prueba, se puede afirmar que hasta hoy –50 años después de la primera publicación– ninguno de los casos presentados por Stevenson encaja en las hipótesis que los escépticos pusieron contra su trabajo. Por el contrario, el mismo Stevenson invita a que otros investigadores verifiquen sus hallazgos mediante pesquisas independientes, es decir, que no sólo interpreten sus observaciones o las hipótesis en contra, sino que hagan sus propias indagaciones independientes bajo sus propios parámetros.

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La rencarnación explica fenómenos inexplicables

De manera independiente el uno del otro, los psicólogos Erlendur Haraldsson (25 casos en Sri Lanka) y Jürgen Keil (60 casos en Burma), así como la antropóloga Antonia Mills (38 casos en el norte de India) llevaron a cabo sus propios estudios. En un trabajo que publicaron en conjunto (Replication Studies of Cases Suggestive of Reincarnation by Three Different Investigators, Journal of ASPR 88, 1994), los investigadores llegaron a la conclusión de que en un 80% de los 123 casos, se pudo identificar una personalidad de la que los niños conocían hechos que no podrían saber bajo condiciones normales (como por narraciones, contactos con los alrededores en que se desenvolvía esa persona previa, etc.); lo único que parecía factible era la reencarnación.

Jürgen Keil dedicó otro estudio especialmente a la hipótesis contra la reencarnación más pesada que existe, según la cual el envío de información acerca de una personalidad previa hacia el niño actual, se debe a procesos normales no intencionales. Por ejemplo, cuando el niño y la personalidad previa que recordaba provenían de la misma familia o del mismo sitio, miembros de las familias involucradas tenían muchas relaciones entre sí; también influía que personas importantes pensaran que el niño era la personalidad anterior.

Keil mostró casos en que uno o más de los factores mencionados eran ciertos: los padres esperaban que determinada persona reencarnara en esa familia, o los lunares indicaban una encarnación previa o las familias tenían una buena relación entre sí. Aunque en estos casos las condiciones (la expectativa de personas importantes, lunares, narraciones y suposiciones del paradero de la persona fallecida, etc.) eran perfectas para que el niño comenzara a hablar de una vida anterior, esto no sucedía: el niño permanecía callado al respecto.

Así probó que no se puede simplemente asumir que dichas circunstancias hacían que los niños “recordaran” una vida anterior, pues existían suficientes  casos en los cuales, a pesar de todas estas circunstancias, los niños callaban. (Niños que se acuerdan de una vida anterior: un análisis de las características indirectas de la hipótesis paranormal, Revista de Parapsicología y Zona Fronteriza de la Psicología 38, 1996).

Con “Reincarnation and Biology: A Contribution to the Etiology of Birthmarks and Birth Defects“, en 1993 Stevenson por fin pudo hacer una nueva publicación que liberó completamente de duda a sus investigaciones. Desde que indagó los primeros casos se dio cuenta que muchos de los niños que hablaban de una vida previa, mostraban lunares u otras características corporales que parecían estar relacionadas con la personalidad que recordaban. Al investigar al respecto pudo confirmar que un 35% de los niños   presentaban lunares o defectos congénitos que podían estar relacionados con episodios de esa vida pasada. En una enciclopedia de 2 tomos con 225 casos documentados, Stevenson publicó pruebas fotográficas que no se podían explicar como “recuerdo falso, intercambio convencional de información o expectativas de personas importantes”.

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Recuerdos detallados – caso A. Wijeratne o Ratran Hami

Expondremos brevemente uno de los casos que mostraban algunas particularidades. El 17 de enero de 1947 un niño llamado A. Wijeratne nació en un pueblo de Ceilán; su brazo y pecho derecho tenían una deformación notable. Por lo demás, el muchacho se desarrolló normalmente. Cuando tenía 2 años y 1/2 comenzó a andar por la casa de sus padres y a sostener conversaciones consigo mismo. Este extraño comportamiento llamó la atención  de su madre, quien empezó a seguirlo para espiar sus conversaciones. Sorprendida, escuchó cómo su hijo de 2 años y 1/2 atribuía su deformación al hecho de haber matado a su esposa en su vida anterior, cuando era Ratran Hami. El pequeño contaba detalles acerca de un delito sangriento del cual su madre no sabía una sola palabra. Alarmada, la mujer le preguntó a su marido sobre las declaraciones de su pequeño hijo. Su esposo confirmó la veracidad de las narraciones y le contó por primera vez que su hermano menor, Ratran Hami, había sido ejecutado hacía 21 años (en 1928) por asesinar a su prometida.

Después de esto, el padre trató insistentemente que su hijo dejara de hablar acerca de su vida anterior, pero el niño continuó sus conversaciones acerca de esa experiencia mientras caminaba por la casa. Si otras personas le hablaban sobre la deformación de su brazo derecho, les contaba los detalles de su delito, de cómo él, tras el rechazo de su prometida de quien sospechaba infidelidades, se dirigió a su casa para afilar su Kris (daga de Malasia) en un tabla debajo de un naranjo.

Más tarde Wijeratne mostró a su familia el naranjo y la tabla que se encontraban en el mismo lugar 25 años después. Narró también que después de afilar su Kris, se dirigió al hogar de su mujer y la encontró con un hombre que consideraba su rival; mencionó incluso el nombre del sujeto, quien declaró como testigo ante un tribunal. Cuando su esposa (él consideraba que era su esposa, pues ya existía un compromiso matrimonial) se negó a irse con él, la acuchilló. También contó acerca del tiempo que estuvo preso y del momento de su ejecución.

Cuando tenía aproximadamente 4 años, narró sus recuerdos a un eminente monje, Ananda Maitreya, también profesor de filosofía budista en la Universidad de Colombo: le contó detalladamente acerca de una recolecta de limosna que sucedió 5 días antes de su ejecución y mencionó a 10 monjes y a los superiores que la habían dirigido. Cuando Wijeratne tenía unos 5 años y medio, espontáneamente dejó de hablar acerca de su vida anterior.

En este caso existen elementos que dejan claro que la reencarnación es un hecho. Debido al trasfondo budista de la familia, los padres estaban familiarizados con el concepto de reencarnación y atribuyeron la deformación del pecho y el brazo a un Karma (a cualquier Karma y no sólo al relacionado con la persona o las acciones de Ratran). Además el padre actual era el hermano de la persona recordada (Ratran Hami), así que hasta el momento del primer interrogatorio por parte del doctor Ian Stevenson, habían conseguido cierta información sobre la vida del fallecido.

Por otro lado, se puede desechar la idea de que existiera un interés en relacionar al muchacho Wijeratne con una persona que había sido condenada y finalmente ejecutada por asesinato. Al contrario, el padre (el hermano) ocultó este delito a su mujer, la cual era del mismo pueblo. Él la conoció y se casó con ella en 1936 (8 años después de la ejecución). Sin duda alguna el comportamiento del niño de 2 años y 1/2 era también excepcional, pues por horas en sus soliloquios hablaba del asesinato de su mujer y de las circunstancias que lo condujeron a hacerlo.

Pormenores como los relacionados con su ejecución tampoco se pueden explicar de manera convencional. Ni el padre (hermano) ni el niño de tres años podían saber algo de lo que había pasado. Y finalmente hay un detalle que por no ser importante, convence: antes de cometer el asesinato, Ratran Hami dejó una correa en casa de su tía y ella se la dio a su hijo, quien después sería primo de Wijeratne. Debido a peleas domésticas, las dos familias no tuvieron contacto entre sí por varios años. Pero cuando Wijeratne tenía 6 o 7 años se encontró con su primo, quien llevaba puesta esa correa. De inmediato Wijeratne reconoció que la correa era de “su” propiedad, mejor dicho, propiedad de Ratran Hamis. Y como última referencia de que la reencarnación es la explicación de todo esto, están los defectos corporales que Wijeratne relacionó con las experiencias traumáticas de su “recuerdo”.

El comportamiento de Wijeratne siguió siendo extraño. Aunque creció y en la familia y en el colegio no tuvo ningún tipo de incidente especial, recibió ayuda psiquiátrica dos veces (en 1969 y 1973). En ambas ocasiones las crisis mentales se debieron a una relación con una muchacha: las relaciones fracasaron, lo cual fue percibido por Wijeratne como un rechazo, indicio que muestra que también compartía un patrón emocional con Ratran Hami.

Este ejemplo es tratado a fondo en el libro de Stevenson (Reincarnation and Biology: A Contribution to the Etiology of Birthmarks and Birth Defects) y se puede consultar.

Para terminar, se puede afirmar que el doctor Ian Stevenson mostró pruebas científicas acerca de la existencia de la reencarnación. Queda en manos de los científicos llevar a cabo investigaciones adicionales.

 

Renate Sacimata Kaderli (Suiza)
Fuente: revistamanu.com

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