Socióloga recopila 200 testigos de fantasmas en zonas devastadas por un tsunami

Una socióloga nipona recoge 200 relatos de fantasmas en la zona devastada por el tsunami de 2011 en Japón que costó la vida a más de 15.000 personas

El 11 de marzo de 2011 la tierra tembló en Japón. Un terremoto de magnitud 9,0 en la escala de Richter que tuvo su epicentro en el mar, a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi. La magnitud de la sacudida fue tal que creó olas de maremoto de hasta 10 metros de altura. Fueron seis minutos terribles que arrebataron la vida a cerca de 15000 personas.

Recientemente, Yuka Kudo, una socióloga de la Universidad Tohuko Gakuin, ha ganado popularidad en los medios japoneses al presentar los resultados de una investigación que hizo con taxistas y pobladores de las zonas afectadas por el terremoto más potente sufrido en Japón.

Entre 2014 y 2015, Kudo llevó a cabo más de 200 entrevistas aleatorias en la ciudad de Ishinomashi, una de las devastadas por el terrible tsunami. Quince de estas personas dijeron haber tenido contacto con fantasmas o haber experimentado situaciones inexplicables.

La socióloga se enteró de dos casos a través de unos relatos publicados en la prensa y se interesó por el tema. Durante diez meses recogió testimonios de estas apariciones y sucesos paranormales.

Especialistas nipones sostienen, sin embargo, que las personas que han visto estas apariciones deben tener algún tipo de trastorno psicológico, causado por el trauma de aquel trágico día.

“No tengo interés en discutir si los testimonios son verdaderos o no. Existe un fenómeno social y ése es el foco de mi estudio”, explicó a la BBC.

Como puso en evidencia el debate radiofónico mantenido entre Juan-José Sánchez Oro y Josep Guijarro en La Rosa de los Vientos, de Onda Cero, la clave está en saber si estas experiencias tienen lugar fuera de la mente o, por el contrario, son endógenas. Hay incluso varios métodos para recrearlos.

Pero, en este caso concreto, la investigadora sostiene que la salud mental de sus entrevistados es impecable, por lo que no da cabida a un trauma.

Kudo ha recogido el testimonio de taxistas que aseguran encontrar personas en la carretera y piden ser trasladadas a zonas en ruinas, o llevar a  bordo a supuestos fantasmas que una vez entraron en el vehículo desaparecieron.

Uno de los taxistas que participó en la investigación le explicó a la socióloga que una noche encontró a una niña sola y muy extraña. Le preguntó dónde estaban sus padres y ella respondió que estaba sola. Él se ofreció a llevarla a casa.

La niña le enseñó la dirección y cuando llegaron al lugar indicado, el conductor la ayudó a bajar del auto. Ella sonrió, le agradeció y, según cuenta el taxista, se fue desvaneciendo delante de él.

Otro taxista le dijo a la socióloga haber recogido a una pasajera unos meses después de la tragedia. Le pidió que la llevara al distrito de Minamihama, lugar que, según el hombre, estaba en ruinas.

El conductor dice que la mujer le preguntó entonces si ella estaba muerta, y cuando él volteó hacia atrás, ya no había nadie.

Los rumores sobre fantasmas ganaron tal prominencia en el país que la Universidad de Tohoku Gakuin decidió organizar un simposio sobre el significado de estos extraños acontecimientos en la vida de las personas, especialmente en aquellos que fueron víctimas del tsunami que siguió al terremoto.

Además de Yuka, participaron del encuentro el escritor Masashi Hijikata, que ha publicado más de 15 libros sobre fantasmas y mensajes de personas que murieron en la tragedia, el monje budista Taio Kaneta y el maestro e investigador de tema espirituales Iwayumi Suzuki, quien dirige un trabajo sobre fenómenos y creencias sobrenaturales.

El monje budista puso el ejemplo de una joven que quería suicidarse “ya que no dejaba de oír voces de las personas muertas durante todo el día”.

El trabajo de Yuka Kudo le ha supuesto duras críticas por parte de los escépticos que, básicamente, la acusan de haber recogido los testimonios sin tener en cuenta la salud psicológica de sus entrevistados.

“Pero el objetivo de mi investigación no es determinar si existen o no los espíritus, o si los conductores están enfermos sino si hay un fenómeno sociológico aquí; hay personas que afirman haber visto fantasmas”.

Fuente: http://www.revistaañocero.com/

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