Los Voladores

ENERGIAS FORANEAS

Los Voladores

Existen hasta donde yo sé dos tipos de energías foráneas que conviven con el hombre. Unos son los “Voladores”, a quienes Castaneda hace referencia en su libro “El Lado Activo del Infinito”.

Los “Voladores”

Los primeros están instalados en nuestra mente. Digámoslo así, nuestra mente es su mente, ya no hay diferencia. No percibimos su presencia porque están con nosotros desde que nacemos. Todos absolutamente todos tienen en su cabeza a este ser foráneo. Creo que esta es la parte más difícil de aceptar de la Brujería. Nacen un montón de dudas, miedos e interrogantes ante tal afirmación. Pero tristemente es así. No somos dueños de nuestra mente. Sólo somos alimento para estos seres que están interesados en un tipo especial de energía que el hombre posee. Hace mucho tiempo los antiguos videntes mexicanos descubrieron que somos esclavos de estos predadores. Vieron como ellos se alimentaban de algo que denominaron la Conciencia de Ser. Esto es una capa brillante que recubre por fuera el “huevo luminoso”. Los videntes pudieron ver que desde niños la Consciencia de Ser se inicia por debajo de los pies y se ciñe por sobre la cabeza. Pero que a medida que la persona crece esta capa brillante comienza a ser consumida por estos seres. Ya de adultos lo único que queda de la Conciencia de Ser es una franja angosta que sube un poco por encima de los dedos de los pies. Como no quieren consumir por completo dicha energía, pues su alimento se terminaría, lo que hacen es mantenerla viva. Algo así como si tiraran unos pocos leños al fuego a fin de mantenerlo vivo pero sin crear una gran fogata. Los “Voladores” crean “llamaradas” de consciencia a fin aprovisionarse. En palabras de Carlos Castaneda los voladores “Nos entregan problemas banales que fuerzan a esas llamaradas de consciencia a crecer; y de esa manera nos mantienen vivos para alimentarse con la llamarada energética de nuestras seudopreocupaciones”. “Los chamanes de México antiguo -dijo Don Juan- vieron al predador. Lo llamaron volador porque brinca en el aire. No es nada lindo. Es una sombra, de una oscuridad impenetrable, una sombra negra que salta por el aire. Luego aterriza de plano en el suelo. Los chamanes del México antiguo estaban bastantes inquietos con saber cuando había hecho su aparición en la tierra. Razonaron que el hombre debía haber sido un ser completo en algún momento, con estupendas revelaciones, proezas de consciencia que hoy en día son leyendas mitológicas. Y luego todo parece desvanecerse y nos quedamos con un hombre sumiso”. “El predador es nuestro amo y señor. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestras protestas. Si queremos actuar independientemente, nos ordena que no lo hagamos”.

Estos seres nos tienen atrapados. Nuestro mundo de trivialidades, nuestros deseos insaciables de consumo y poder, nuestro materialismo exagerado, nuestro egoísmo, nuestros problemas, contradicciones y preocupaciones les proveen la energía necesaria para su subsistencia.

Por esto no quieren un ser despierto, reflexivo y de mente clara. Cuanto más dormido está el hombre más se hunde en sus conflictos y más conflictos crea a su vez. Una mente que no piensa con claridad se sumerge cada vez más en su propio torbellino de ideas, confundiéndose, generando malestar y negatividad. Cuanto menos consciente es el hombre de si mismo más beneficia el Volador y más le cuesta salir del caos en el que vive.

Para cambiar, en primer lugar hay que tomar consciencia de si mismos. ¿Cómo podemos cambiar si primero no sabemos quiénes somos ni dónde estamos parados? En su libro Castaneda dice: habla Don Juan ”-Lo que estoy diciendo es que no nos enfrentamos a un simple predador. Es muy ingenioso y organizado. Sigue un sistema metódico para volvernos inútiles. El hombre, el ser mágico que es nuestro destino alcanzar, ya no es mágico. Es un pedazo de carne. No hay mas sueños para el hombre que los sueños de un animal que esta siendo criado para volverse un pedazo de carne: trillado, convencional, imbécil”. Lamentablemente esto es lo que han hecho estos seres con nosotros. Mantenernos prisioneros de un sistema de creencias y costumbres vacías, de pensamientos carentes de reflexión y profundidad. Volviendo a las palabras de Carlos Castaneda “–Quiero que apeles a tu mente analítica -dijo don Juan. Piensa por un momento, y dime como explicas la contradicción entre la inteligencia del hombre-ingeniero y la estupidez de su sistema de creencias, o la estupidez de su comportamiento contradictorio. Los chamanes creen que los predadores nos han dado nuestros sistemas de creencias, nuestras ideas acerca del bien y del mal, nuestras costumbres sociales. Ellos son los que establecieron nuestras esperanzas y expectativas, nuestros sueños de triunfo y fracaso. Nos otorgaron la codicia, la mezquindad y la cobardía. Es el predador el que nos hace complacientes, rutinarios y egomaníacos.

“- ¿Pero de qué manera pueden hacen esto? -don Juan.

“-…para mantenernos obedientes y dóciles y débiles, los predadores se involucran en una maniobra estupenda (estupenda, por supuesto desde el punto de vista de un estratega). Una maniobra horrible desde el punto de vista de quien la sufre, ¡nos dieron su mente, que se vuelve nuestra mente! La mente del predador es barroca, contradictoria, mórbida, llena de miedo a ser descubierta en cualquier momento”…”A través de la mente los predadores inyectan en las de los seres humanos lo que sea conveniente para ellos”.

Me gustaría detenerme en la parte donde don Juan habla de la contradicción del hombre-ingeniero y su sistema de creencias. Aquí nos encontramos con una gran contradicción en el hombre. Por un lado el hombre se cree un ser “racional” y por otro cree en cosas que nada tienen que ver con su racionalidad ni su supuesta inteligencia. Les presento este tema porque quiero que lo analicen en profundidad. Es muy interesante e importante comprender como funciona la mente de una persona “común”. A través de mi experiencia comprobé como el hombre se contradice todo el tiempo entre lo que piensa y entre lo que hace. O entre lo que piensa y lo que cree. Pongamos ejemplos.

Ejemplo uno: En una ocasión comenté frente a una persona “creyente” (en Dios) un caso que tenía que ver con sueños premonitorios y telepatías. La primera reacción de la persona fue negar rotundamente la posibilidad de que hechos de este tipo sucedieran. No se detuvo a pensar ni a analizar, lo negó de lleno. ¿Por qué? ¿Acaso él no cree en Dios? ¿Acaso la idea de Dios no tiene que ver también con lo mágico y con lo irracional? Esa persona se cree en verdad una persona “racional” que sabe discriminar entre fantasías y realidades. Pero contradictoriamente acepta un hecho mágico, no racional, como es la idea de Dios y por otro lado niega otro hecho que tampoco puede ser atrapado por la razón. Ambos hechos van más allá de la lógica. Observen y analicen. ¿Cómo es posible que personas supuestamente inteligentes y racionales crean en Dios y por otro lado nieguen otros misterios? Es increíble como acomodan en su mente las contradicciones. Si uno les plantea este tema, no tienen respuestas coherentes. Dios existe y punto. Así tiene que ser y no se cuestiona. Ahí está el inconveniente. En no cuestionarse nada. Sólo se piensa lo que nos han enseñado a pensar pero nunca se rebasa ciertos límites. El límite está bien definido por el sistema y nadie se atreve a romperlos, a ir más allá. Lo que ha sido instalado en nuestra mente es tomado por verdad única e incuestionable. Jamás se reflexiona. La mente está afectada terriblemente por la mente del volador y nosotros tampoco hacemos nada para evitarlo. Estamos en un círculo vicioso del que parece imposible escapar. Ellos son nuestros carceleros y nosotros cómodos y conformistas ignorantes. Es necesario comprender que los barrotes que nos aprisionan son ilusorios, que está en nuestras manos la posibilidad de desterrar a este ser de nuestra mente y de nuestra vida. De lo contrario seguiremos siendo simples esclavos, manipulables, dóciles, serviles, contradictorios. Es lo más triste de la existencia esto que nos toca vivir. ¡No ser nosotros mismos!

Ejemplo dos: Hay personas que dicen no creer en Dios pero sus acciones contradicen sus supuestas creencias. Es decir participan y festejan de todos los rituales y ceremonias cristianas.

¿Cómo es que dicen una cosa y hacen otra? Pongamos el caso de la Navidad. Conozco personas que “no creen en Dios” y festejan Navidad. Aquí es donde reside la contradicción del hombre: sus acciones nada tienen que ver con sus supuestas creencias. Si les preguntas por qué lo hacen te dicen que festejan porque siempre se hizo así o por que es una fiesta familiar. Puras tonterías ilógicas. Excusas sin fundamentos. ¿Costumbres? Es decir que lo hacen porque así lo hicieron siempre, sin importar si tiene o no sentido. Yo aprendí a que cada acción en mi vida tenga sentido. Así debe ser. No quiero ser un autómata que hace las cosas por que sí. Las hago porque creo o no creo. El hombre esta hundido hasta el cuello de contradicciones y de sinsentidos. Y lo peor es que nunca se detiene a analizarlo, ni siquiera tiene consciencia de ello. Es lo mismo aquel que se casa o bautiza a un hijo diciendo que no cree en Dios. ¿Entonces por qué lo hace? ¿Por costumbre? ¿Por miedo al que dirán? Yo te digo por qué: PORQUE ES UN AUTOMATA. Un hombre que es arrastrado por las costumbres y por comportamientos preestablecidos, no es un hombre libre ni pensante. Es un autómata que se rige por las costumbres de la masa.

Es necesario tomar consciencia de nuestros actos y hacer que estos coincidan con nuestra forma de ver la vida. No caigamos en la contradicción. Seamos seres pensantes, no actuemos por actuar. Que cada cosa en nuestra vida tenga sentido y propósito.

Para desterrar al Volador, debemos actuar con coherencia e inteligencia. Nuestros actos deben ser los actos de un ser completamente consciente y libre de las ataduras impuestas por la sociedad. Es muy triste saber que no somos totalmente nosotros. Que somos el alimento energético de unos predadores que nos han dado su mente. Que se deleitan con los actos del hombre dormido e inconsciente. Se dan verdaderos festines con las tonterías que hace el hombre. Por esto es que pretende que todo siga así como esta. Y por esto es que se nos hace tan difícil pensar y analizar en profundidad. No es fácil desterrarlo pues hemos compartido nuestras vidas con el demasiado tiempo y pensamos como el quiere que lo hagamos. Nuestra mente está atrofiada y endurecida. No está acostumbrada a reflexionar. Es necesario despertarla, sacarla de su automatismo. Es una batalla que se puede ganar. A medida que el hombre va tomando consciencia, el volador se va alejando poco a poco. Encuentra cada vez menos lugar en nuestra mente. Hasta que al fin se va para siempre. El mejor remedio contra el Volador es volvernos conscientes y ágiles mentalmente.

Fuente: http://elblogdelareina.blogia.com/2009/062201-los-voladores.php

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