Dreamwalking: Entrando en el sueño de otra persona

El sueño es la pequeña puerta escondida en el más profundo y más íntimo santuario del alma – Carl Gustav Jung –

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¿Alguna vez has tenido un sueño donde no reconocías absolutamente nada? ¿No eras capaz de reconocer rostros, personas, paisajes, o situaciones? ¿Era casi como si estuviera viendo un mundo a través de los ojos de otra persona? Si es así, entonces es posible que hayas estado dentro del sueño de otra persona. Estamos hablando de “dreamwalking”, un término utilizado para definir una forma de sueño lúcido, pero con la diferencia de que se accede involuntariamente o voluntariamente al sueño de otra persona para manipularlo. También existe la posibilidad de que alguien haya entrado en el sueño de otros sin ni siquiera estar dormido, mediante un estado de meditación profunda.

¿Qué son los sueños?

Pero antes de entrar en el increíble mundo de los dreamwalking, hablaremos del universo onírico. Para los antiguos aborígenes australianos el mundo de los sueños era tan real como el mundo físico. Los sueños han fascinado a la humanidad desde que tenemos memoria. Se cree que los sueños son como una ventana a nuestros verdaderos pensamientos e intenciones. A veces los sueños pueden predecir eventos futuros y advertirnos de peligros. En otras ocasiones, nos ofrecen la respuesta a nuestros problemas diarios.

Los nativos americanos creían en el poder del “Atrapasueños”. Originarios de la Nación Ojibwe de América del Norte, los Atrapasueños estaban destinados a proteger a la persona de los sueños negativos mientras dormía, dejando así los sueños positivos. Ilustres personajes de nuestra historia como Sigmund Freud y Carl Jung creían que los sueños revelaban información de nosotros mismos oculta en la mente inconsciente. Sin embargo, en la actualidad se sabe bien poco acerca de la naturaleza de los sueños, pero lo que si sabemos con certeza es que juegan un papel crucial en nuestra existencia.

Accediendo a los sueños ajenos

Volviendo a los dreamwalking, una persona en su estado de sueño puede ser fácilmente influenciado por otra persona o soñador mediante una especie de señal (o emoción). A veces, esta señal es recibida por una persona receptiva al azar, sin embargo, en ocasiones puede tratarse de una recepción deliberadamente preparada. En ciertos momentos de angustia, la señal se envía involuntariamente para que cualquiera persona pueda recogerla. Sin embargo, hay otras veces que alguien necesita llegar a un individuo específico, por lo que el “receptor” al despertar se siente la repentina necesidad de ponerse en contacto con la persona que estaba soñando con él.

Lamentablemente, no se ha escrito mucho sobre este tema y prácticamente no existe absolutamente nada con respecto a las técnicas. Para muchos de nosotros el nivel de receptividad es bloqueada por nuestros propios egos. Durante nuestro estado de sueño tenemos nuestra mente más abierta, y también a nivel espiritual. Durante el sueño, nuestro cerebro funciona en modo automático y comienza a procesar todo tipo circunstancias que tuvieron lugar durante el día. Debido a que nuestro cerebro durante el sueño procesa de modo automático nos permite ser más pasivos y, por lo tanto, podemos adentrarnos en los mensajes sugerentes o incluso simbólicos del inconsciente.

Dependiendo del nivel de ser capaz de controlar los sueños, se puede omitir el proceso de la meditación e ir directamente al sueño. El mejor momento para practicar esta técnica es cuando alguien necesita ayuda. A veces una persona está estresada, deprimida, enferma, o simplemente necesita ayuda, por lo que esta técnica ayuda a ofrecer nuevos caminos en la vida o transmitir mensajes inconscientemente. 

Antes de continuar, asegúrate de elegir alguien que conoces muy bien. Por lo general, la elección de un participante involuntario no funcionará. El libre albedrío de un individuo no puede permitir ciertas interacciones, incluso mientras duermen. Si hay una buena conexión durante el estado de despierto, entonces no debe de haber problemas en interactuar durante el estado pasivo, cuando somos más vulnerables. Por lo tanto, con el fin de experimentar con esta técnica, asegúrate de que la persona que está dispuesta a interactuar.

Pasos a seguir:

1. Asegúrate de que la persona está dormida antes de continuar con el proceso. Calcula el tiempo que necesita para entrar en el sueño profundo. Unos 90 minutos después de que se duerma es cuando llegan a la fase REM del sueño, donde se obtiene los mejores resultados.

2. Comienza con un profundo estado de meditación; relaja cada parte de tu cuerpo desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Una vez que pierdas completamente el contacto con el mundo físico y sientas como si estuvieras flotando en el vacío del espacio, entonces continúa con el siguiente paso.

3. Mientras flotas en el vacío del espacio, poco a poco comienza a visualizar a las personas que quieres permitir viajar al interior de tu mundo imaginario a través de las nubes de tu subconsciente. Siente las emociones y sentimientos de estar en presencia de esa persona no como si se tratara de una falsa realidad, sino más bien, dentro de un estado de despertar de la conciencia.

4. A medida que flotan en tu mundo de sueños puede que comiences a ser testigo de imágenes y extrañas escenas, no te preocupes, recuerda que eres un mero observador. Mira alrededor de este mundo imaginario hasta que te encuentres con la persona con la que compartes el sueño. Lo más probable es que estén dentro de un papel pasivo dentro del sueño. En este punto, puedes proceder a llamar a su atención o tomando el control de la situación. Esto puede ser simplemente cogiendo su mano y haciendo que te siguan en tu mundo imaginario.

5. Crea mentalmente una realidad que consiste en lo que quieras que sea. Se creativo. Es importante evitar mostrar consecuencias negativas, solo centrarte en circunstancias positivas. Si dominas tu capacidad de sueños lúcidos puedes intentar esta técnica simplemente haciendo un esfuerzo consciente para entrar en el sueño de la otra persona. Existen métodos y formulas sin límites para obtener el mismo resultado. Aunque en un principio no se debería hacer, puedes intentar estas técnicas con una persona sin su consentimiento, siempre y cuando sepas o sientas que realmente necesita tu ayuda y que por cualquier motivo no te la pueda pedir en el mundo real.

Reglas a tener en cuenta:

1. No se puede influir negativamente en otra persona durante el sueño. Su propio subconsciente sabe lo que se está haciendo para bien o para mal, y cualquier negatividad es rápidamente eliminada del sueño.

2. Si deseas transmitir mensajes hazlo a través de símbolos o visualmente. El control de las escenas durante el sueño está totalmente en tus manos, así que crea algo lo suficientemente llamativo para transmitir un mensaje positivo. Si la persona está estresada o deprimida, crea un paisaje mágico que le quite la angustia. Muestrales que estás ahí para ayudarles.

3. Siempre mantén un sentido de empatía. Se empático con tus pensamientos y sentimientos. Si una persona está pasando por un momento difícil en su vida entonces se consciente de ello, y transmítele un mensaje positivo.

Como podemos comprobar, los sueños es un mundo desconocido que bien utilizado sirve para ayudar a las personas. Sin embargo, también puede ser utilizado para un propósito siniestro. Es por este motivo que debemos conocer perfectamente nuestro universo onírico, ya que es mucho más de lo que parece, es una ventana al interior de nuestro ser. Protégela.

Fuente: mundoesotericoparanormal.com

Algunas formas de conectarte con la energía de los Ángeles

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Los ángeles son los mensajeros de Dios, enviados por Él para proteger nuestros caminos y guiarnos en esta dimensión, siempre me preguntan cómo hacer para conectar con su energía y solicitarles asistencias. Hay muchas formas, pero afirmar y llamarlos con la convicción de que vendrán y que ya están con nosotros es la más sencilla y llena mucho el corazón cuando aprendes a sentir esa energía cálida y sutil que te rodea en un inmenso amor incondicional, inténtalo! Solange

ÁNGELES DE LA CURACIÓN. La verdadera fuente de la curación, es el sol interior que se irradia a través de nuestro cuerpo con sus cualidades de amor y síntesis elevando nuestras vibraciones y las de todo el ambiente que nos circunda. La Verdadera curación es saber que somos uno con Dios.

“Soy un Canal para la energía de curación del Universo. Yo permito que la energía de curación de mi alma fluya a través de mi, alrededor y a través de mi aquí y ahora” .

ÁNGELES DE LA ALEGRÍA. Esta es una virtud que nos debemos colgar todos los días, ser alegres, mirar la vida con amor ya que la alegría es luminosa y nos ayuda a tener equilibrio en nuestras vidas.

Afirma: “Siento el resplandor de la alegría que penetra en todo mi ser. Siento la alegría de ser quien soy, aquí y ahora”.

ÁNGELES DEL AMOR. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Cuando el poder de curación del amor fluye en nuestra vida trasforma viejos hábitos y creencias, al mismo tiempo que nos protege y vitaliza a todos los que nos rodean, todo es por causa del Amor.

Afirma: “Cuanto más aprendo a amarme, más puedo amar a los otros. El amor es mi razón de ser”.

ÁNGELES DEL PERDÓN. Una fuerte sensación de libertad surge cuando abrimos nuestro corazón al perdón. El primer perdón es hacia sí mismo, pues solamente cuando sabemos perdonarnos es que aprendemos a aceptar a cada persona como es. El mayor poder de curación está en el perdón, que con ayuda del alma, dirigimos hacia las personas que nos hayan ofendido, el perdón lleva a reconocer la gran ley de causa y efecto en el universo y abre nuestra mente a la misericordia divina.

Afirma: “Perdono a todos, me perdono a mí mismo y perdono el pasado. Soy libre”

ÁNGELES DE LA COMUNICACIÓN. Cuando encontramos a alguien y nos conectamos con su luz interior, permitimos que fluya la comunicación, sea con palabras, con gestos, con una sonrisa o a través del silencio, la comunicación que surge del alma irradia interacción y sin cronicidad en nuestras vidas.

Afirma: “Expreso Claramente en el mundo la voz de la sabiduría de mi corazón”

ÁNGELES DE LA BENDICIÓN. La bendición de ser consciente, de estar abierto, es nuestra mayor dádiva, es algo que jamás se restringe a una sola persona. Cuando somos bendecidos, todo en nuestro alrededor participa con nosotros de ese momento. Bendice y torna sagrado todo lo que tu eres en ese instante.

Afirma: “Soy un ser bendecido de muchas maneras, agradezco y bendigo todo lo que tengo, lo que Soy y a mis hermanos”.

Fuente: compartiendoluzconsol.wordpress.com

El misticismo del momento justo antes de quedarse dormido

Antes del olvido y la caída en los brazos del sueño hay una posibilidad de percibir de otra forma, acaso sin las constricciones de la mente racional, y penetrar en una dimensión más sutil de la conciencia, cuya topología imaginal ha sido celebrada por ilustres exploradores.

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Todos hemos escuchado sobre –y ojalá experimentado– las virtudes creativas y espirituales del sueño. Al internarnos en el espacio onírico, nuestra mente consciente abandona el control y se activan zonas más profundas que suelen ser profusos surtidores de imágenes, historias y en ocasiones revelaciones, descubrimientos e incluso teofanías. Pero más fértil todavía que el sueño –tomando en cuenta su producción en proporción a su duración– es esa fase en la que merodeamos en el umbral del sueño y, mientras somos llamados por Morfeo y las ninfas del Leteo, mantenemos una ligera conciencia, un ágil aplomo y nítida recolección. Estamos, por así decirlo, entre mundos, en la encrucijada –la zona favorita de Hermes, en un espacio liminal desde el cual podemos experimentar la extraña dinámica de mundos contiguos que se encuentran en un vórtice de corrientes psíquicas. El centro de nuestra percepción parece haberse movido y nuestro proceso de pensamiento se hace transparente e ingrávido, somos observadores, relativamente desapegados, de la mente que se autosimboliza… y se desvanece. Por segundos estamos en algo que podría describirse como un sueño lúcido, solo que aún no hemos entrado propiamente en el territorio del sueño, en el inframundo, y se nos permite también mirar hacia la luz de la vigilia y enlazar mundos y estados de conciencia.

Este estado previo al sueño es llamado “estado hipnagógico” (que lleva o eleva al sueño) e históricamente ha sido usado por científicos, artistas y místicos para de alguna manera minar su propia conciencia –o la del universo mismo que se interpenetra– y obtener joyas que parecen estar incrustadas en las puertas de la percepción de los intermundos. La lista de personalidades que se han servido de este estado y que incluso han aprendido a extenderlo y refinarlo es vasta y merece revisarse a manera de aliciente para la propia psiconáutica. Sin embargo, en una primera parte, quiero concentrarme en la  descripción del estado hipnagógico que hace R. A. Schwaller de Lubicz en su biografía novelada, escrita por André VandenBroeck, Al-Kemi. Schwaller de Lubicz es probablemente el maestro detrás de “Fulcanelli”, el adepto que habría conseguido atrapar el espíritu en los vitrales, como ocurrió antes en los “rojos y azules de Chartres”. El libro de VandenBroeck cuenta la breve etapa en la que el autor fue instruido por De Lubicz (el alquimista Aor) en la ciencia hermética. A diferencia de algunos libros de este tipo –de iniciación esotérica, maestro y discípulo, como los de Carlos Castaneda, sabemos por lo menos que Schwaller de Lubicz existió y podemos de alguna manera evaluar su “doctrina”, leyendo sus libros, especialmente The Temple of Man, una obra monumental sobre la ciencia sacra del Egipto faraónico, que tal vez sea una de las últimas grandes obras esotéricas. De Lubicz explica:

El segundo antes de caer en el sueño es el momento más valioso del día, cuando el córtex cerebral se apaga y tú sigues en una conciencia despierta. Realmente es el estado meditativo perfecto, y las asociaciones hechas en ese estado no obedecen reglas lógicas; pueden traer consigo verdaderas revelaciones al liberarse de la rutina de los significados racionales. Como la mente ha abandonado el control, pero no la conciencia, deja el campo abierto al complejo emocional que usualmente yace suprimido y atado por la mente. Date cuenta que la presencia última de la más alta función intelectiva, aunque en un estado completamente pasivo, es esencial porque sin esa presencia simplemente estás dormido y soñando, y nadie nunca ha logrado nada en un estado de sueño profundo… Algunos estados de conciencia pueden compararse con sueños, pero si han de servir a la conciencia, deben ser una agudización, no una obnubilación.

En este estado se sumerge André VandenBroeck después de meditar sobre una “esfera espiral” y escuchar hipnóticamente la frase “Le verre de Chartres est teint dan sa masse par l’espirit volatile des mètaux” (“el vidrio de Chartres está teñido en su masa por el espíritu volátil de los metales”). No es poca cosa dentro de su instrucción, porque para De Lubicz la alquimia es fundamentalmente un trabajo de percepción, de ver la operación hermética ocurriendo perpetuamente en las cosas más ordinarias. “Estoy enseñando una conciencia funcional que necesita un corte momentáneo, une coupure, una eliminación del córtex cerebral tan bien lograda que no solo las maquinaciones del cerebro desaparezcan sino también toda representación formal”. “Entre menos esté presente la cabeza, más se inscribirá por la vibración emotiva… Es importante el rol de los estados emotivos en la inscripción”. La inscripción, según De Lubicz, es el cultivo y almacenaje de la conciencia que trasciende la existencia temporal de un individuo. Momentos de percepción depurada, como se nos abre la posibilidad antes de dormir, podrían convertirse una especie de impresión eterna, de ver la eternidad pero sobre todo de inscribir la eternidad en el organismo (conocer es convertirse en lo conocido). En diversos momentos De Lubicz esboza una teoría de la percepción, el gesto alquímico:

Hay una visión pertinente a cada momento cósmico particular… el momento presente, tal como lo defino en mi libro, es de hecho la eternidad.

Sabemos que todo se está creando cada momento, y todo también se pierde [cada momento]… La Obra [alquímica] no es el descubrimiento de una técnica… es la percepción de un proceso existente. Es la percepción la que es objeto de estudio y oración.

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VandenBroeck así entiende lo que le presenta De Lubicz: “En este silencio total las palabras formarían significados de la manera más natural, sin nuestra interferencia. Ahí el universo hablaría, no el córtex cerebral. Este es el acto, el estado de conocimiento”. Este dejarse para que el universo entre o hacerse a un lado para ser atravesado por la inteligencia cósmica parece ser un motivo común a la hipnagogia entre místicos de todas las eras. Gary Lachman cuenta que el filósofo neoplatónico Jámblico, entre sus múltiples prácticas teúrgicas, utilizaba la hipnagogia, “una condición entre la vigilia y el sueño” en la que venían ‘voces’ y ‘luces’ brillantes y tranquilas” aparentemente enviadas por la deidad. Swedenborg, el gran místico sueco, dice Lachman, “desarrolló un método para inducir y explorar estados hipnagógicos, en los que viajaba al cielo, al infierno y a otros planetas”. Famosamente el químico August Kekulé descubrió la estructura del anular de la molécula de benceno vislumbrando un uróboros (una serpiente que se muerde la cola) durante un sueño hipnagógico.

Tradicionalmente la imaginación es el órgano de la percepción de los mundos sutiles por excelencia. La imaginación que tal vez se activa en esos momentos de duermevela (de veleo y de vuelo), justamente cuando el cerebro se retrae y quita las manos del volante, puesto que como creen los místicos sufíes, la imaginación y la intuición no son dependientes de la mente, sino que se ubican más en el corazón, “el órgano que produce conocimiento verdadero, intuición comprensiva, gnosis (ma’rifa) de Dios y de los misterios divinos”, dice  el islamólogo Henry Corbin. Quizás antes de dormir manteniendo la calma en ese momento vertiginoso podemos alcanzar a ver con el corazón por algunos instantes y, con el ojo abierto del corazón, espiar la eternidad o percibir el translumbramiento del paraíso.

Existe una aristocracia de exploradores hipnagógicos, Gary Lachman enlista algunos: William Blake, Samuel Taylor Coleridge, Thomas De Quincey, Edgar Allan Poe, Gérard de Nerval, Havelock Ellis, C. G. Jung, Jean-Paul Sartre, Ernst Jünger… Espero que esta introducción a las delicias misteriosas de la hipnagogia y particularmente al abrevadero del momento justo antes de dormir –en el filo del cielo-abismo– sean un buen aliciente para que quien lee esto intente observar su propio proceso de entrada al sueño: esa conciencia particular de atravesar una puerta. Se me ocurre que una forma de hacerlo es practicando la famosa meditación pitagórica de revisar antes de dormir los acontecimientos del día –así, que la película del día corra hasta disolverse en la pantalla del umbral como podría ocurrir también con la muerte o ese instante final en el que, según cuentan, se puede ver toda una vida de alguna manera contenida en un momento y desdoblándose justamente en esa percepción de la luz que se libera de la estrecha limitación del cerebro. El momento antes de dormir es el momento más importante del día y el momento antes de morir es el momento más importante de la vida: ambos, uno intuye, son en realidad el mismo momento. Tal vez el estado de hipnagogia sea un escenario virtual para entrenarnos para la muerte y no perder lo que hemos logrado en conciencia, en términos de Schwaller de Lubicz, lo que hemos inscrito en nuestro ser, inefablemente hasta los huesos.

 

Twitter del autor: @alepholo

Cuál es tu Misión en la vida según la Numerología

La numerología es importante, no sólo para saber la personalidad de cada uno según el número de nacimiento, sino que también nos da las claves para saber cuál es nuestra misión en la vida.

La misión refleja hacia dónde vamos y qué es lo que venimos a cumplir. ¿Por qué vinimos a esta vida? ¿Qué vinimos a aprender? Es un mapa para poder concretar tanto los aspectos espirituales como materiales.

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¿Cómo saber nuestro número de nacimiento?

Para conocer nuestro número de nacimiento se debe sumar la fecha de nacimiento y reducir el resultado a un dígito. Este número se calcula sumando cada uno de los valores absolutos de la fecha completa de nacimiento: día, mes y año. Por ejemplo, si alguien nació el 19 de febrero de 1977, sumará:1+9+2+1+9+7+7=36 se continúa reduciendo 3+6=9, la misión para ésta persona es realizar el número 9 en su aspecto positivo.

Cuál es la misión de cada número:

El número 1

A nivel espiritual, le corresponde aprender a tomar iniciativas, a ser “humilde y manso de corazón”; debe mejorar su creatividad, creer en sus proyectos y expresar cosas nuevas. Tiene que dejar de conformase con las cosas que ya están hechas, debe aprender a prescindir del facilismo para comenzar a crear y desarrollar la originalidad. También, debe animarse a pasar de la inactividad a la acción constructiva, a crear nuevos puntos de partida y aprender a ser honrado.

En el plano profesional, se sugieren las carreras de dibujante, arquitecto, diseñador, editor, publicista, inventor, productor de cine o televisión, toda clase de actividades relacionadas con el mundo teatral, bailarín y cualquier trabajo creativo.

El número 2

Viene a reconocer que debe pensar en los demás ya que no sólo sus intereses mueven el mundo. Tiene que aprender a respetar las ideas de los demás y convivir en un ambiente sereno intentando limar asperezas y colaborar con los demás; a desarrollar la solidaridad; a expresar emociones, a compartir sentimientos, a abrirse al mundo de los otros e intentar incluirse. Su misión es aprender a asociarse sin depender de alguien, a ser consecuente en lo que emprende dejándose guiar por su Maestro Interior, a distinguir lo mejor y las cosas buenas para sí mismo y para su vida, lo positivo e importante de cada persona, de cada situación o relación para poder, así, alcanzar su Bien Superior.

A nivel profesional, lo que se ajusta a ellos es todo lo que implique negociaciones, trabajo en equipo, que requiera cooperación y que sea guiado por un líder positivo, tanto en el área del comercio y la industria como en la psicología, la psiquiatría, la abogacía, la filosofía, las letras, el periodismo, todo lo que tenga que ver con la comunicación, la fotografía y todo lo relacionado con la carrera diplomática.

El número 3

Tiene como misión aprender a ver las cosas más positivamente, a darle un valor añadido a todo. Vienen a desarrollar la confianza en sí mismos, la creatividad, la capacidad artística, a ser optimistas, felices, a expresar la alegría, a tomar la vida como un juego, con entusiasmo, pasión, júbilo, a relajarse, a dejar la rigidez a un lado y a ser flexibles. Su aprendizaje primordial es a ser positivo, a tener el estado mental despejado, a ser abierto y receptivo a las cosas nuevas y maravillosas que la vida ofrece a cada ser. Debe aprender a relacionarse con personas diferentes a las del entorno inmediato ampliando el círculo social, a encontrar el placer de las pequeñas cosas, a disfrutar la naturaleza, a aprender a ser hedonistas.

A nivel de profesión, les conviene todo aquello que tenga relación con la expresión artística: actuación, canto, composición, animación, mímica, medios de comunicación en general, prensa, cine, radio, televisión, humorismo, y todo lo que conlleve información y relación con masas de personas, relaciones públicas, gastronomía, alta cocina, hotelería, organización de eventos sociales y ecología.

El número 4

El lema del número cuatro como aprendizaje es “El que vive para servir, sirve para vivir”. Este número viene a desarrollar la inteligencia, a encontrar la sabiduría, el sentido de la responsabilidad, a prestar servicio desinteresado a la humanidad, a realizar un trabajo constructivo, con los pies bien afirmados en la tierra que manifieste excelencia y honestidad.

Por la capacidad organizativa y la disciplina que vienen a integrar, se adecuan a la carrera militar. Por su capacidad lógica, se realizan a través de todas las profesiones que manejen números y dinero, por ejemplo, contaduría, economía, administración de empresas, agentes de la Bolsa de Valores; agente de seguros; matemáticas, física, química, farmacia, arquitectura, ingeniería, toda la rama de la construcción, la minería, la carrera bancaria, bienes raíces. Por su minuciosidad y paciencia, se adecuan a la práctica de la relojería, la joyería, la mecánica, la electricidad, la informática, el derecho laboral y la filantropía.

El número 5

Viene a aprender a tener disciplina. La organización es primordial para poder llevar bien este aprendizaje: deben ser constantes en todos los aspectos de su vida, aprender a desarrollar la flexibilidad, la movilidad interna, la versatilidad, a superar los miedos a los cambios, a aprender a utilizar con sabiduría su libertad.

Profesionalmente, les corresponde ejercer todo lo relacionado con el mundo de la pedagogía la cual los realiza ya que alcanzan su misión a través del ejercicio de la enseñanza en el área que decidan. También son buenos decoradores, diseñadores, instructores de aerobics o de la especialidad deportiva que deseen, todo lo que se refiera a la esfera artística (pintura, escultura, música, danza, canto, expresión corporal, críticos de arte o modelaje), diseño industrial, agentes de viajes, azafatas, periodistas y toda carrera que implique cambios de escenarios, estructura e ideas.

El número 6

Su misión radica en encontrar a Dios dentro de sí mismos, en cada persona y en cada situación. Este número debe crecer interior y espiritualmente: vienen a desarrollar la fe, a realizar un sendero espiritual y a compartirlo, a seguir su intuición, su sexto sentido que suele ser muy agudo, a dejarse fluir con el ritmo natural de la vida y los acontecimientos sacando un hermoso aprendizaje de cada situación vivida sin prisas. Están en este mundo para ser conscientes de la realidad sutil de los pequeños y dulces detalles, vienen a integrar lo humano con lo divino, a “tener los pies en el suelo y los ojos en el cielo”, a lograr la unidad interna superando la falsa sensación de separación con el Creador, a aprender a estar satisfechos con lo que son y con lo que han hecho. Les corresponde aprender a ser responsables, hogareños, amorosos, a nutrirse interiormente, a ayudar a los demás sin esperar una retribución por hacerlo, a decir y a defender la verdad sin temor a las consecuencias.

A nivel profesional: asistentes sociales, todos aquellos cargos gerenciales que impliquen altas responsabilidades y toma de decisiones; recursos humanos, docencia, consejeros, arbitrajes, consultores, y todo lo relacionado con psiquiatría, psicología y psicopedagogía.

El número 7

Vienen a este mundo ser escuchados, a convertirse en líderes, en oradores, en dirigentes de la actividad profesional que decidan realizar, a dirigir grupos, a exponer ideas. También a desarrollar la compasión y la misericordia, a ser independientes y creer en sí mismos, a disfrutar y aprender de la soledad, a reconocer constantemente cuales son las prioridades en la vida, y saber qué camino tomar, a profundizar en conocimientos espirituales a través de estudios esotéricos como el tarot y de diferentes tipos de meditación que los conecten con su poder interior, a desarrollar toda actividad que lleve paz.

A nivel profesional, se adecuan a todo cargo que aplique liderazgo empresarial, político, social, económico o espiritual. A todo aquello que -de alguna forma- vaya dirigido a las masas: vendedores, promotores, dirigentes políticos, dirección de sindicatos, comunicadores sociales, jueces, reformadores públicos y cargos políticos que impliquen dirigencia.

El número 8

Vienen a desarrollar el orden y la constancia, a aprender a creer en sí mismos y en el manejo de su energía, a superar los miedos, a ser tolerantes, at ener flexibilidad en los criterios y creencias, a desarrollar la confianza y la inocencia curando viejas heridas, a encontrar dentro en sí la pureza, aprender a ser como niños “mansos y puros de corazón”. Son sanadores en la propia vida y luego, lo hacen extensivo a los demás. Son excelentes para planificar, concretar y realizar el éxito financiero equilibrando lo material con lo espiritual, encontrando a Dios en la energía del dinero sin convertir el dinero en un falso ídolo.

Se realizan profesionalmente a través de toda empresa económica grande, como banqueros, abogados corporativos, asesores de empresas y todo lo relacionado con el área de la salud: médicos, enfermeros, dietistas, psicopedagogos, odontólogos, investigadores y todo lo relacionado con la medicina alternativa de la nueva era.

El número 9

Viene a realizarse en todas las áreas de la vida, con un crecimiento general. Están aquí para concretar cosas, aprender a terminar todo aquello que comiencen o han comenzado en otras etapas, a lograr el éxito en todo lo que emprendan, a hacer las cosas bien hechas, a ser profundos, consistentes, coherentes y, sobre todo muy constantes. También están aquí para desarrollar amor y tolerancia hacia el prójimo, ser compasivos y situarse en el lugar del otro; vienen a desarrollar el altruismo, a soltar el juicio sobre personas, a dejar correr las cosas que no son importantes, a ver los aspectos más sutiles, más profundos, asumiendo su propio aprendizaje, a tener agilidad en los procesos de aprendizaje, a no demorarse tanto en analizar e integrar a su vida los nuevos conceptos, a realizar ideales nobles.

A nivel profesional, cumple su misión cuando alcanza la realización en el área económica que elija desempeñarse, especialmente, cuando ésta tenga relación con crear beneficios para grandes cantidades de personas, todo lo referente a la asistencia social, organizaciones que incluyan planes filantrópicos o educativos, el área de la educación y la pedagogía en general, escritor, abogado laboral en sindicatos de trabajadores, comunicadores sociales y en fin todo aquello en que se obtenga realización, proyección y beneficio de la humanidad.

 

Fuente: leyatraccionpositiva.com

¿Cómo detectar energías negativas? ¡Sólo necesitas un vaso con agua!

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La energía negativa es la energía que se recoge alrededor de la casa de un individuo en la que puede afectar sus estados de ánimo y pensamientos de una manera negativa, como poner énfasis en su bienestar, darles emociones negativas y deteriorar lentamente las relaciones del anfitrión con amigos o familiares.

Este artículo es un método sobre cómo usar un vaso de agua para ver si hay energía negativa en un hogar, con la esperanza de que haga que la persona sea más consciente de los diferentes aspectos que pueden estar afectándolos más allá de los atributos físicos.

¿PUEDE DETECTAR LA ENERGÍA NEGATIVA EN SU CASA CON SÓLO UN VASO DE AGUA?

Lo primero que hay que hacer es reflexionar sobre las ocurrencias recientes que pueden conducir a la razón por la que las energías negativas comenzaron en el primer lugar.

Puede ser difícil describir si hay estas energías con seguridad debido a muy pocos síntomas evidentes. Si el individuo no siente que hay algo mal, usar este método es una buena manera de detectar problemas subyacentes.

Obtenga una copa de vidrio transparente y llénela con un tercio de sal marina, un tercio de agua y un tercio de vinagre, y luego colóquelo en una habitación donde pueda localizarse la energía negativa.

El individuo entonces oculta la taza y la deja allí por 24 horas completas – la taza no se debe mover dondequiera.

Si el vaso tiene manchas o muchas burbujas y parece haber sido manipulado antes de ser colocado, eso representa que hay una presencia negativa. Repita los pasos de sustituir el vidrio con los mismos ingredientes durante tantos días hasta que el vidrio permanece intacto.

Una advertencia es para lavar los ingredientes del vidrio en el inodoro con el fin de eliminar toda la energía negativa de la casa. Si el individuo todavía se siente incómodo acerca de su entorno espiritualmente, entonces deben repetir hasta que se sientan a gusto nuevamente.

No muchas personas piensan en los atributos espirituales que pueden estar presentes en su hogar, a veces no es necesario si la persona tiene una vida estable.

Fuente: mystificum.org

Silencio y sueño: las dos necesidades de la mente que se han vuelto lujos

El sueño y el silencio se han vuelto productos de lujo, siendo necesidades de la mente y el alma, lo cual nos dice mucho de la época en la que vivimos.
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Vivimos en un mundo donde lujos, caprichos y fantasías son transformados en necesidades por la maquinaria mediática-económica. Creemos que necesitamos el nuevo iPhone, el cuerpo de una modelo de Victoria’s Secret o la vida estereotípicamente feliz de una familia moderna. Mientras esto sucede cosas que realmente sí son necesarias, como el silencio y el sueño, se convierten en carísimos lujos que sólo algunos pueden pagar o que sólo algunos tienen la estabilidad mental necesaria para recordar su importancia, inmersos en el frenesí de estímulos y estrés de la realidad actual.

La confusión en la que estamos envueltos puede apreciarse por el hecho de que hasta hace algunos años dormir poco era considerado un signo de éxito y admiración, ya que significaba que una persona estaba muy ocupada, era importante y estaba mayormente transformando su tiempo en dinero. Esto todavía puede apreciarse en ciertos ambientes urbanos competitivos, como en Tokio, donde se practica el extraño fenómeno del inemuri, dormir en el trabajo como símbolo de que la persona está entregada a su labor y está permanentemente disponible, por lo cual amerita mayor responsabilidad, promoción y salario.

En los últimos años estudios científicos han mostrado que prácticamente no hay nada tan dañino para la salud en general como consistentemente descuidar nuestro tiempo de sueño. Dormir mal –y esto significa cantidad de horas pero sobre todo calidad, lo cual tiene que ver con el silencio– es casi equivalente a asegurarse que estamos apilando un fardo de enfermedades, estrés, mal humor y bajo desempeño. Puede que algunos sean más resistentes que otros, pero si una persona simplemente no le da mucha importancia a su sueño, esto acabará costándole muy caro en términos de salud. En esto observamos una tendencia en la que se prioriza el dinero sobre la salud, se cree que el dinero puede resolverlo todo y se legitima entonces dormir poco –o en realidad cualquier actividad– para ganar más dinero (el cual puede redimir cualquier cosa).

Vivimos en un mundo que se rige por la economía, una economía de crecimiento infinito en la que lo fundamental es generar más ingresos pero no necesariamente generar más prosperidad, como claramente ha mostrado Douglas Rushkoff en su más reciente libro. En el afán de generar más ganancias, hemos atiborrado nuestros espacios de objetos ruidosos, de tecnología que perturba los ciclos naturales y de un imperativo moral de ser productivos. Nuestra visión económica de la realidad opera de manera predatorial, en todos lados buscando extraer valor –aunque esto signifique explotar y saquear la naturaleza– para seguir presentando resultados de crecimiento. Esto ha llevado a que el sistema incluso haya convertido el dormir en un producto de lujo, habiendo antes orillado a los ciudadanos a llevar una vida de estrés y alta presión, en general poco conducente del sueño, en el intento de perseguir el otro sueño: el sueño del éxito, el sueño aspiracional de tener más cosas, el sueño americano, etc. En estos casos de dinámicas todos pierden, el único que gana es el sistema capitalista y las grandes corporaciones que son entidades abstractas, cada vez más parecidas a algoritmos que operan más allá del control humano.

Dormir bien se ha convertido en un lujo y no se han tardado diferentes empresas y personalidades en capitalizarlo. La fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, ha embanderado la importancia de obtener las 8 horas diarias –lo que el médico ordenó– y ha publicado The Sleep Revolution, un nuevo libro sobre este tema. El Huffington Post predice que los salones de siesta serán tan comunes como las salas de conferencias en las oficinas corporativas.

The Guardian detecta que empieza a haber un boom de productos y servicios relacionados al sueño y a su optimización; Un lugar como YeloSpa está cobrando a los ajetreados ciudadanos de las grandes urbes 1 dólar por minuto de sueño; existen nuevos “retiros de sueño”, donde se pueden pagar hasta mil dólares por un par de días de terapia; nuevas innovaciones en el mercado de los colchones y camas en lo que se empieza a llamar “performance bedding“, tecnología del descanso orientada a mejorar el performance de los individuos, así como también salones de sueño como antes salones de belleza (y es que el sueño se transforma también en coeficiente de belleza)

A la par se han generado numerosas aplicaciones y gadgets, como máscaras para dormir que monitorean ondas cerebrales y estados REM, y cuyo fin es hackear el sueño ideal para presentar una ventaja competitiva al ejecutivo moderno. Todo esto está siendo vendido sobre todo bajo la rúbrica de que el sueño tiene una función esencial: mejora tu desempeño y aumenta tu producción. Así tenemos un círculo o negocio completo.

Evidentemente pocas personas pueden pagar spas para dormir, o wearable tech de 200 dólares para mejorar su sueño y no todos tienen nueve asistentes como Arianna Huffington, para así poderse consagrarse a los brazos reparadores de Morfeo… y sin embargo, pocas cosas realmente son más importantes que dormir bien.

Dormir se ha convertido en un símbolo de estatus: dormir como un bebé… o dormir como una mujer blanca de perfil socieconómico A- o A+. Estudios muestran que los pobres duermen peor que los demás y que las personas que mejor duermen –al menos en Estados Unidos– son las mujeres blancas de clase alta. Dormir bien no se trata solamente de tener tiempo para dormir, es también necesario estar en el espacio adecuado –por ejemplo, un barrio donde no haya mucho ruido– e incluso tener el cuerpo y la mente adecuada: una persona sometida a alto estrés, enferma o con distintos achaques difícilmente podrá dormir bien. Cuando esto falla, es necesario tener la capacidad de abstraerse, de relajarse y hacer silencio. ¿Pero quién tiene tiempo para mantener una disciplina meditativa que le permita silenciar el ruido del mundo y paliar la altisonante locura colectiva, así como también silenciar sus propios pensamientos interpenetrados por las cuitas mundanas? Esto, nos dirían las personas que duermen 5 o 6 horas diarias para trabajar más y poder ahorrar para comprarse un mejor automóvil, es un lujo.

La calidad del sueño, ese intangible en el reino de la cantidad, está relacionada con el silencio, lo cual también se ha convertido en un producto de lujo, reservado para los ricos o para aquellos dispuestos a abandonar las ciudades y las sociedades modernas, eligiendo una vida modesta, aislada y tranquila si bien teniendo que sortear las incomodidades de habitar lejos del gran supermercado o el gran centro comercial que es la urbe.

Al igual que el sueño, el silencio también está siendo pasado por un branding y toda una campaña de producto de lujo. Finlandia, por ejemplo, ha centrado su campaña para atraer turistas en promoverse como un lugar donde el silencio sigue existiendo. Sabemos que vivir en lugares ruidosos se correlaciona con todo tipo de enfermedades, dese alta presión arterial a mayor propensión a la esquizofrenia y otras enfermedades mentales. Por otro lado, estudios recientes muestran que el silencio promueve la generación de nuevas células del cerebro o neurogénesis.

El silencio es importante también para las personas que tienen un interés en crecer –pero ya no económicamente sino espiritualmente. Un estado de silencio, paz y relajación, son los requisitos para el funcionamiento correcto de la mente y la percepción precisa de la realidad, según filosofías como el budismo. El estado natural de la mente emerge cuando se logra cultivar el silencio –sorprendentemente la naturaleza de la mente no es la agitación, la aceleración o la excitación, es una amplitud más cercana a la vacuidad. El silencio en este sentido es lo que nos permite sentir esta vacuidad de las cosas que es descrita también como radiante y como infinita potencialidad. Paradójicamente, al ciudadano moderno la vacuidad le produce horror y estrés y rápidamente busca llenar el espacio de objetos y el silencio de ruido.

El místico Valentin Tomberg escribe en sus Meditaciones sobre los arcanos del tarot que el silencio es el punto de partida para todo camino espiritual y por ello está asociado con la carta del mago, la cual simboliza “una concentración sin esfuerzo”, la cual sólo es posible una vez establecido un silencio interno.

La concentración sin esfuerzo –es decir, ese lugar en el que no hay nada que suprimir y en donde la contemplación se vuelve tan natural como la respiración y el latido del corazón– es el estado de conciencia (i.e., pensamiento, imaginación, sensación y voluntad) de calma perfecta, acompañada de la completa relajación de los nervios y los músculos del cuerpo. Es el profundo silencio de los deseos, las preocupaciones, de la imaginación, de la memoria y el pensamiento discursivo. Uno podría decir que todo el ser se vuelve como la superficie quieta del agua, reflejando la inmensa presencia del cielo estrellado y su armonía inefable. […]

Con el tiempo, el silencio o la concentración sin esfuerzo se vuelve un elemento fundamental siempre presente en la vida del alma… Esta “zona de silencio”, una vez establecida, es un manantial del cual uno puede tomar tanto para el trabajo como para el descanso. Entonces tendrás no sólo concentración sin esfuerzo, también actividad sin esfuerzo.

El silencio interno nos permite no sólo dormir mejor sino también soñar mejor e iniciar experimentos controlados en el mundo onírico. Creemos que las 8 horas que dormimos, la tercera parte de la existencia, son un desperdicio. Pero además de que cumplen con una importante función de restauración de la energía, aprendizaje y regeneración celular, sólo pensamos esto porque no recordamos nuestros sueños o no hacemos nada interesante ahí. Pero son numerosas las tradiciones que han practicado algún tipo de yoga de los sueños y han considerado el tiempo del sueño como un mismo contínumm, no algo dividido de la vigilia. La clave en este sentido parece ser también el silencio; al haber calmado los pensamientos y ruminaciones del acontecer diario, se hace más fácil entrar al sueño en un estado de calma lúcida, de observación y de integración de la experiencia (ya no se divide nuestra vida como si todas las noches bebiéramos del río Leteo). Esto se traduce en una mayor recordación –al no tener nuestra atención cautiva en un fenómeno obsesivo– y a veces en la posibilidad de entrar en un estado lúcido en el que reconocemos que estamos soñando y que las experiencias oníricas son generadas por nuestra mente (una comprensión que podría ser llevada también a la vigilia).

El silencio es el estado fundacional que nos permite observar los fenómenos sin identificarnos con ellos y sin olvidarnos de lo que está sucediendo en el presente, aquí  y ahora. En buena medida esto es así porque entrar en silencio es similar a crear una receptividad, un espacio y una apertura en la cual caben todas las cosas y desde la cual uno no colapsa sobre un fenómeno en particular; en el silencio no existen los ruidos externos o internos (pensamientos) que capturan nuestra atención y la llevan de excursión a la distracción de nuestros conceptos y recuerdos o temores. Desde esta “zona del silencio” puede emerger la profundidad de la mente y del tiempo. En este sentido el silencio nos coloca en el estado original, en la quietud que paradójicamente nos integra con el flujo perpetuo de las cosas, ante el vacío que es la inagotable fuente creativa. El Maestro Wáng Xiāngzhāi (王芗斋) dijo: “Moverse poco es mejor que moverse mucho; no moverse es mejor que moverse poco; moverse estando inmóvil es el movimiento de la creación”.

 

Twitter del autor: @alepholo

La iluminación, el despertar, consiste en saber quién eres en realidad

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Un joven discípulo caminando en silencio y ensimismado en sus pensamientos, junto al venerable anciano, llegan a la cueva donde reposarán un día más. De pronto el silencio se rompe con una pregunta que atormenta al joven discípulo:

¿Cuántas vidas hemos de vivir antes de alcanzar la iluminación?

El anciano acabó de beber un caldo, único alimento del día, que para él era suficiente. Ya poco esperaba de esta existencia. Le miró fijamente, contestándole:

¿Piensas que tienes más de una vida?

Una sola es la vida y múltiples las experiencias que vivirás hasta alcanzar lo que tú llamas “iluminación”.

La iluminación, el despertar, consiste en saber quién eres en realidad. Cuando lo sepas, ya nada pretenderás alcanzar sino sólo vivir la vida Una, que es la verdadera existencia.

Pero sólo toma mis palabras, como eso “palabras”, pues éstas son el fruto de mis transformadoras “experiencias” o vidas, como tú dices. Lo importante es la experiencia inigualable que cada ser realiza, que tú realizas, el presente que vives aquí y ahora.

Nada es casual. La “desgracia” y la “fortuna” que estás viviendo, son sólo las dos caras de una moneda que tú has lanzado con un propósito: el encuentro contigo mismo. Mas tú, eres mucho más de lo que alcanza tu vista y tu comprensión.

Cada nacimiento, cada muerte, son comparables a la puerta que abres al comenzar el día y cierras después de una larga jornada, a veces ésta aparentemente fatigosa, infructuosa, desalentadora y en otras ocasiones incomparablemente gratificante. Vuelves al Hogar, donde descansas; estás con tus seres queridos; compartes las experiencias vividas con ellos y planificas un nuevo amanecer en el que todos seremos “actores” una vez más, en la gran Obra que llamamos Vida.

El pasado no lo puedes retener, y el futuro… está por llegar. Es este instante lo más valioso. No pierdas el regalo que tienes, y disfrútalo con sabiduría y amor hacia tus semejantes y hacia ti. Ellos, estén donde estén, están en ti. Pero, una vez más, son sólo mis palabras. Vívelo.

Ángel Khulman